*La Muerte No Es Más Que Un Reflejo De Lo Que No Quieres Ver*
*La Vida Es Sólo El Tiempo Que Antecede A La Muerte*
(no los desperdicies...)

Cobayo...

Cobayo...
...with the hedgehog's dilemma...

domingo, 16 de septiembre de 2012

Te extrañaré…

Me dejaste.

Me dejaste aquí.

“No tuve opción”, dirías si pudieras, y lo sé, lo entiendo, pero eso no borra el que me dejaras.

Me dejaste aquí, aunque no soy la anfitriona, aunque no es mi casa… nadie se dirige a mí y eso lo agradezco.

Me dejaste aquí, ayudando a tu madre, sabes que jamás he podido con su espontaneidad, con su expresividad extrema.

Me dejaste aquí, acompañando a tu padre, sintiéndome una inútil por no saber cómo borrar el descontrol de esas facciones tan parecidas a las tuyas.

Me dejaste aquí, obligándome a utilizar un vestido negro, sí, tengo un vestido, sabes que odio como me quedan los vestidos.

Me dejaste aquí, con el cabello en uno de esos grandes recogidos, detesto no tener mi cabello en la cara y eso también lo sabes.

Me dejaste aquí, a soportar como tu amigo el morboso mira a tu hermana mayor y a mis amigas, insinuándoseles, incluso hoy.

Me dejaste aquí, muriéndome de frío por la falta de tela sobre mis brazos, mi cuello y mis piernas.

Me dejaste aquí, para escuchar a toda esta gente hablar de ti... en pasado.

Me dejaste aquí, sin tener a nadie que noté mi desaparición del salón donde se reúnen los hipócritas.

Me dejaste aquí, esperando que aparezcas detrás de mí mientras veo las estrellas y me pongas tu abrigo encima.

Me dejaste aquí, sola, sin tener a quién abrazarme para dejar salir mis emociones, en esta ocasión precisa, mi llanto.

Me dejaste aquí, abrazándome a mí misma, frotando mis manos en mis brazos, mientras aprieto mis parpados esperando que las lágrimas salgan de una buena vez.

Me dejaste aquí, rodeada de tantos y  sintiéndome tan sola.

Me dejaste aquí, a enfrentar sus miradas llenas de un profundo recelo por ser yo quién reemplace a tus padres mientras los míos los consuelan.

Me dejaste aquí, a despedirme por tus padres de todas estás caras engañosamente compungidas y ocultamente molestas porque no podrán sacarme nada a mí.

Me dejaste aquí, sola, a enfrentar a todos estos extraños que dicen sentirlo cuando ellos, tú y yo sabemos que no es verdad.

Me dejaste aquí, a recibir los pésames que tu madre y tu hermana no fueron capaces de seguir soportando.

Me dejaste aquí, parada reemplazando a tu hermano, que prefirió no enfrentar nada de esto y darme su lugar.

Me dejaste aquí.

Me dejaste.

Nadie sabe lo mucho que llegaste a significar para mí.

Todos creen que estoy aquí por obligación, como un compromiso social más de mis padres con el que cumplo por ser la hija responsable, a pesar de mi carácter.

Lo que no saben y no entienden, lo que ni los desconocidos, ni mis padres, ni los tuyos, ni nuestros amigos… lo que ni siquiera tu sabrás nunca, es que, a diferencia de la mayoría aquí, yo realmente lo siento.

Realmente siento que no estás aquí, y te extraño, te extraño tanto, y ya no lo soporto más, como puedo me desenvuelvo de ese abrazo frío que me intenta dar la anciana madre interesada de esa amiga tuya que jamás me agradó.

Me alejó de ella, por suerte ya no quedan muchos, podrán irse sin ser despedidos, tal vez se enojen, pero como tu hermana, tu madre, tu padre y tu hermano, yo ya no soy capaz de soportarlo más.
Camino con tanto aplomo como puedo, aunque mis pies, mi corazón, mi piel, mi mente y mi espíritu me están matando.

A travieso las primeras puertas de cristal que veo, bajo las escaleras del balcón, me dirijo a la fuente, creo que por fin podré dejar de contener el llanto, me siento con la espalda en un árbol, tras unos rosales en flor.

“Nadie me encontrará aquí en un buen rato” , pienso.

–Eso mismo pensé la primera vez que estuve aquí– miro al cielo.

–… – siento como algo en mi corazón termina de quebrarse cuando proceso mis palabras lanzadas al viento. Abro mis ojos. Me doy cuenta.

–Ahora es cierto – por fin dejo escapar un sollozo y mis lágrimas ruedan por mis mejilla, no una o dos, son dos ríos que no dejan de fluir mientras intento mantener mi vista en la luna, las siento llegar al límite de mi rostro y resbalar hasta mi cuello, y no se detienen. Nada dolió tanto en todo este tiempo, nada dolió tanto como la veracidad de este ultimo descubrimiento.

– Ahora… ya no estás… para encontrarme – cierro mis ojos con fuerza, me cuesta hablar, no puedo evitar hipar, dejó caer mi cabeza, rogando porque algún día este dolor se detenga.

domingo, 22 de julio de 2012

Una fantasía más

Se dice entre las personas y la gente, por igual, que el amor es el sentimiento más hermoso del mundo, que no se pude decir que haz vivido si no haz amado, que encontrar a aquel que te complementa a la perfección es lo mejor que le puede pasar a cualquiera durante su vida, ya sabes, eso de el amor y la felicidad eterna, eso de los matrimonios eternos.

No dudo que en algún momento de la historia probablemente eso fue real, pero en nuestro tiempo actual, en este mundo en donde los viejos y buenos valores pierden intensidad con cada nuevo día, en este en el que nada es gratis, en donde todos esperan algo a cambio por cualquier cosa mínima que hagan, en donde la expresión “hacer el amor” ya no existe, en donde la cantidad de parejas que puede llegar a tener una sola persona a lo largo de su vida es demasiado alto, en el que los divorcios son pan de cada día, en este mundo… ¿cuánto puede valer eso a lo que llaman amor?

Incluso yo, en mi vida, he soñado con encontrar a ese alguien que será capaz de hacerme feliz, aquel con el que compartir mi tiempo nunca será un desperdicio, aquel que me tolere, me entienda, me quiera y jamás se canse de mí, aquel que sólo me necesite a mí para ser feliz… aquel para quien yo seré su más alta e importante prioridad.

Ergo… en este mundo de sentimientos corrompidos, sueños rotos, ilusiones desvanecidas, ideas malévolas, placeres banales y temporales… ¿será posible encontrar algo como ese amor desmedido, irremplazable, sincero y desinteresado?

Lo dudo.

Cabe decir que se me antoja una idea irreal, casi existencialista.

Uno más de esos hermosos imposibles que me ayudan a levantarme de mi cama cada día, de esos que mantienen mi esperanza en el mundo, de esos que me impiden desvanecer cuando el mundo real se me antoja tan crudo, frívolo, banal e insensato… tan aburrido.

En este tiempo el amor se me antoja un concepto bellísimo, tan bello como inexistente y traicionero.

¿Cuántos no nos hemos dejado encandilar por esa idea idílica?, ¿cuántos, sin importar cuan heridos sean, siguen buscando?, ¿cuántos aún creen que en esta mísera y degenerada realidad, en este tiempo perdido y quebrado, aún se puede encontrar amor?

Veo a mi alrededor y, sin importar cuanto busque, se me hace imposible encontrarlo, incluso las historias que nacen hoy en día están perdiendo la dolorosa realidad de esa emoción.

Ahora siento como si el romanticismo se hubiera perdido entre la espesa niebla por las mentes y espíritus que habitan el mundo. Ahora parece que el amor son sólo cursilerías y relaciones físicas, ahora la empatía no existe, la tristeza no se siente real y la alegría parece de todos los días, la desesperación no existe a menos que sea por dinero y la tranquilidad es un mito perdido en el tiempo.

Creo que de ahora en más será una de esas hermosas fantasías que me ayudan a vivir, de esas que espero encontrar por mi cuenta algún día en algún lugar lejano de esta cancerígena realidad y en un tiempo mucho más valioso.

Sinceramente ahora abro un poco más los ojos y me hago un poco más escéptica. Creo que ya tampoco volveré a creer en el amor eros.

“Tristis sed vera…”

domingo, 1 de julio de 2012

Los favores de lo patético

Hace un rato,  mientras estaba completamente absorta en lo que veía y escuchaba, a lo lejos sentí una voz llamarme. Era mi madre, seguramente necesitaría algún tipo de ayuda, sin embargo, estaba tan profundamente ahogada en lo que captaba mi atención en ese instante que, tan sólo después de un tiempo logré entender lo que escuchaba.

Saliendo un poco de mis pensamientos contesté, bueno, lo intenté, en ese instante me di cuenta de que no lo había hecho, básicamente en ese instante noté que estaba hiperventilando, que no encontraba mi desvanecida voz y que, patéticamente, había estado reteniendo un sollozo desde hacía un buen rato.

Cuando por fin pude contestar, esperaba que fuera un grito, después de todo mi madre se encontraba del otro lado de la casa y yo tenía que hacerme oír, bien, no fue así, mi respuesta fue tan sólo un mísero y a penas audible hilo de voz.

Entonces me di cuenta de que estaba viva.

Recordé porque me gustan tanto los libros, las novelas gráficas, las películas y las series.

Y recordé que, a pesar de mi infinito desdén por las emociones desbordadas y banales que usualmente son expresadas por la gente, los sentimientos y las emociones, sobre todo aquellos verdaderos y de gran intensidad nos permiten recordar que estamos vivos.

Así como siempre tengo presente que pensar es existir (gracias, Descartes), abrí de nuevo los ojos a esa realidad que prefiero mantener oculta en las sombras del rincón más profundo y apartado de mi mente: “Sentir es vivir”.

No me crees?, a mí al principio también me costaba trabajo creerlo, y aún hoy me molesta recordarlo, pero es así, sentir, desde el más profundo y letal de los dolores causado por la perdida y la desesperación, hasta la alegría y la pasión más vibrantes que el amor nos brinda, nos permite tener presente nuestra propia realidad.

Sentir, al fin y al cabo, me hace pensar.

Como leí por allí hace no mucho: “Amamos vivir; no porque estemos acostumbrados a vivir, sino, porque estamos acostumbrados a amar”.

Tienen sentido mis ideas? De hecho, releerlas va a ser doloroso y lo sé, pero viéndolas en este instante, creo que sí.

Sentir es vivir la existencia.

miércoles, 6 de junio de 2012

Viendo tus ojos

Cuando miramos a alguien a los ojos, inevitablemente lo primero que vemos es a nosotros mismos, un poco egocéntrico de nuestra parte, verdad?

Pero, pensándolo bien, eso es  exactamente: inevitable.

Ya he dicho antes que, en general, las personas no parecen estimar a las otras por lo que son, más bien, es por lo que ven que son.

Sabes?, nunca te respondí, pero sí, siempre he sido una persona que no puede evitar intentar mantener sus ojos fijos en los de su interlocutor, me han llamado rara por eso, pero es algo involuntario, no estoy segura de si soy yo quien cohíbe a mi compañía o si es mi compañía la que me hace sentir incomoda a mí, pero lo hago, por respeto, educación, manía?

En realidad, desconozco el motivo, pero, si bien yo lo hago con todo aquel que me dirija la palabra, estoy segura de que al menos en algunas, aunque sean contadas, ocasiones en tu vida te has encontrado intentando internarte en la mente de alguien que se encuentra frente a ti a través de sus ojos.

Y también estoy, casi totalmente segura, de que en general no ves más que tu propio reflejo y terminas perdiéndote en tu imagen, no en sus ojos. Y, aunque lo neguemos, lo que nos atrae de esos ojos, no son ellos en sí, sino, la imagen de nosotros mismos que nos devuelven.

Básicamente lo que intento decir, es que no puedo amarte, porque en el momento en que decidiste, por fin, enfrentar mi mirada, yo no me perdí en tus ojos, como tu dijiste haberlo hecho en los míos. Lo cierto es que yo me perdí en mis pensamientos, como suelo hacerlo, sólo que el detonante fue encontrar mi reflejo en esos hermosos mares azules y brillantes que posees.

Lamentablemente no me ahogué en sus aguas, lo que hice en realidad fue recordar y entender, después navegar en mis propias ideas mientras mi cuerpo quedaba inmóvil por el peso de mi reciente descubrimiento.

En ese instante lo supe, yo jamás te había amado, lo que amaba en realidad, era la imagen de mí misma que me encontraba cada vez que lograba atrapar tu mirada. Mi reflejo jamás, nunca en toda mi vida, me había gustado, hasta que lo vi en tus ojos.

En realidad me enamoré de la imagen que tú pintabas de mí, me enamoré de el ser que en tu mente era yo.

Y supe que era injusto hacer lo que hacía, tenerte a mí lado esperando por algo que jamás podrías tener, sólo porque cometiste el error de amar tu reflejo en mis propios ojos.

Pero en realidad eso fue mi culpar, verdad?, me esmeré tanto en pintar una imagen tan perfecta de ti en mi mente, mi corazón y mi alma, que incluso tu supiste amarla y caer a sus pies, dispuesto a lo que fuera para no perderla.

Jamás debí idealizarte lo suficiente como para que encontrarás tu tan ansiada perfección, lo sé, ahora lo sé y lo siento.

Después de dejarte ahí, me dirigí al mirador, desde donde te escribo justo ahora.

Te quiero, te quiero por como me ves, te quiero por ser tan noble, te quiero por verme como nunca antes lo había hecho y te quiero tanto que soy incapaz de obligarte a vivir en una mentira, por ahora sé que en realidad no te quiero a ti, quiero a mi yo en ti.

Justo ahora ha empezado a nevar y viendo caer tantos y tan diferentes copos de nieve, no puedo evitar preguntarme, cuántos más hay por ahí que como tú y yo se confundieron.

Creyeron encontrar amor cuando en verdad sólo encontraron un bello espejo.

Dime tú, cuántos más andan por ahí engañados?, engañándose a sí mismos a los demás?, acaso no se dan cuenta de que es por eso que sin importar qué siempre se sienten solos?, acaso son tan ciegos que no se ven a sí mismos enmascarados en perfección como su compañía ideal?

Qué tal?, en este preciso instante hay una pareja a mí lado observándose fijamente.

Perdiéndose en los ojos del otro… eso hubiera dicho hace un par de meses.

Ahora veo que en realidad lo que hacen es encontrarse cada uno en los ojos del otro…

jueves, 24 de mayo de 2012

A quien quiera entender...

Definitivamente odio a la gente, no importa en verdad cuán selectiva me crea a la hora de elegir a mis amistades, lo cierto es que la gente es mala y no voy a lograr alejarme de ella.

No importa cuánto intente escapar, que tan dura, gruesa, larga y ancha sea la barrera que intente poner entre  ella y yo, jamás van a dejarme en paz. Y sé, que ya debería ser tiempo de dejar de tener ilusiones, los amigos son definitivamente un tesoro, uno raro, muy raro, muy difícil de encontrar, de encontrar realmente, son como los diamantes, si no eres un gran conocedor, te puedes engañar ahogado en circón.

Cuanto más conoces a alguien más fácil se te hace no quererle, cuanto menos lo haces puedes llegar a creer incluso que es perfecto.

Mientras me siento aquí a escribir, con la cabeza un poco más fría, me doy cuenta de que la rabia que sentía ayer no se debe a nada más afondo que a la traición de la que me siento victima, no porque no lo esperara de esta gente, no porque se me hiciera inconcebible algo así, no porque no supiera como eran, no, nada de eso, el único motivo por el que me sentí enojada, es porque sé que fui realmente ilusa, crédula y tonta, cuando confié en ese montón de ratas.

A diferencia de lo que puedas pensar, procuro ser una persona de palabra, si prometo algo intento cumplirlo, a toda costa, con todo lo que este a mi alcance y si no lo logro me siento profunda y verdaderamente arrepentida y fracasada.

Es por eso que siempre he odiado la nobleza, las personas nobles suelen salir perdiendo.
Sabía que necesitaba escribir, porque así, como puedes ver, se organizan mis ideas y soy capaz de entenderme a mí misma, lo que he entendido hoy es que no me duele lo que me han hecho, simple y sencillamente, porque jamás consideré a ninguna parte de ese morro de gente una persona digna, si quiera de mis preocupaciones, en palabras simples, jamás han tenido cabida en mi vida como amigos o confidentes, ni nada parecido, así que en realidad no me duele lo que hagan.

A la larga, lo que en realidad pasa es que estoy realmente enojada conmigo misma por volver a creer que la gente tiene, por lo menos, una pizca de la moral que yo tengo. Me siento enfadada por olvidarme de lo que es la gente y haber sido lo suficientemente ciega como para creer en las banales palabras de seres tan insulsos y pútridos, en vez de seguir a aquellos que me tendieron su mano sin esperar nada a cambio.

Sí, básicamente estoy molesta conmigo misma por ser tan crédula y tomar tan malas decisiones.

Por otro lado, podrían morir hoy mismo todas estas gentes y la verdad es que no podría importarme menos. Culpa, en este entierro, es algo que no tengo, ni siento, ni me arrepiento de no sentir, no esperes de mí que me hinque ante ti buscando un perdón, porque no siento remordimientos más que conmigo misma.

Porque así es la vida, ahogada en gente malvada, lo crean o no, en general la gente es como los delfines... por desgracia yo aún tengo moral... y, sin importar qué tantas más me pasan, me niego a dejarme ahogar.

Y lo más divertido del asunto es que yo soy la que no le debe nada a Dios, jah!

A quién quiera entender que entienda, a quién no: Suerte y hasta nunca...

miércoles, 25 de abril de 2012

¿Amigos?

-Vos en verdad me crees inocente, ingenua y estúpida, no es verdad? ... así no se puede llevar una amistad.-

Me encantaría deciros esto frente a frente pero no puedo, no es parte de mi ser una entrometida y sé que no debí hacerlo desde el principio, sé, ante todo sé, que lo que hice estuvo mal... y ahora, bueno, ahora las ansias y la incertidumbre me consumen, no puedo hacerte saber lo que pienso, como siempre lo he hecho con mis queridas amistades, porque, simple y sencillamente, si no existe la confianza suficiente para que me lo digas tú, no existe una amistad, no existe esa persona amiga a la cual ofrecerle mi consuelo, mis palabras, mi apoyo o mis consejos, no importa cuanto me encante brindarlos.

Ante todo, me siento decepcionada, decepcionada y desilusionada como hacía mucho tiempo no me sentía, fui terca, voluntariosa e irreverente como lo he sido siempre, esa va a ser algún día mi perdición, con el tiempo me di cuenta de mi error, cuánto tiempo, me pregunto ahora, y me respondo a mi misma: "tal vez demasiado".

Por qué nadie vivió antes algo así cerca de mí?, haber aprendido de esa experiencia me habría ayudad a ahorrarme una desilusión.

Y ahora?

Qué resta por hacer?

Callar, eso es todo lo que puedo hacer, si algún día realmente nos convertimos en amigos, espero que ese día llegue pronto y tengas las agallas de enfrentar tus demonios, seas capaz de demostrar que no te importa "el que dirán", te vuelvas coherente a tus palabras y no le temas ni a tus amigos, tal vez, y sólo tal vez, entonces podamos ser realmente amigos.

Y tal vez, entonces, sólo tal vez, verás que no todo es tan malo como te lo pintas, que yo misma no soy tan terrible como crees, que muy en el fondo existe ,y sólo cuando es necesario sale a flote, ese ser compasivo, tierno, paciente y confiable que habita en alguna parte de lo que siempre han sido, y serán, mi mente, mi alma y mi espíritu.

Deberías confiar más en las personas... te podrías sorprender.