*La Muerte No Es Más Que Un Reflejo De Lo Que No Quieres Ver*
*La Vida Es Sólo El Tiempo Que Antecede A La Muerte*
(no los desperdicies...)

Cobayo...

Cobayo...
...with the hedgehog's dilemma...

domingo, 10 de febrero de 2013

La pérdida de la elocuencia.

Cuando estoy con él me siento tonta, y eso me molesta tanto.

Olvido como hablar, las palabras desaparecen de mi cerebro, las ideas se me nublan, soy incapaz de terminar una frase sin que se pierda una palabra, todo lo que he aprendido se desvanece, sueno ridícula, patética, frívola, banal, incoherente, ilógica… como todo lo que desprecio.

No sé porqué… según entiendo cuando alguien esta en esta situación desea dar buena impresión para obtener algo a cambio, ¿será que yo lo amo tanto que quiero evitar que me note?, ¿a toda costa quiero serle molesta para que jamás se fije en mí?, ¿en verdad soy lo sufrientemente egocéntrica como para creer que él haría algo como eso?

Me observo al espejo, sonrío melancólica, miro al suelo y sacudo la cabeza… no hay motivo para ser tan egocéntrica, ¿por qué siquiera me molesto en preocuparme por algo que no va a pasar?

¿Por qué me comporto de esa forma que tanto odio?, no disfruto sentirme ignorante, no disfruto que él tenga que completar todas mis oraciones porque soy incapaz de recordar las palabras, no soporto que me corrija esos errores tan simples que nunca más cometo, no soporto que me mire con condescendencia cuando es evidente que no tengo ni idea de qué me esta hablando, aunque lo entienda o recuerde en el instante en que nos despedimos.

Detesto sentirme pequeña, inútil e insulsa, ya no sólo soy la bruja fea y malvada de la historia, junto a él me convierto en la torpe que se cae de la escoba y hace los hechizos al revés, me vuelvo la que no tiene opinión y sólo sigue a la mayoría que más le aterre, pierdo mi determinación, pierdo mi personalidad, pierdo mi fuerza, pierdo todo aquello capaz de hacerme valiosa para el mundo.

Lo odio tanto por hacer que me pierda a mí misma sólo con una mirada.

Me siento vulnerable, desprotegida, débil, ignorante, incapaz de nada, triste, frustrada, desdichada, fea, inútil,  odiosa, insufrible, molesta inservible… completamente prescindible.

Me odio tanto por permitirme a mí misma caminar lejos de mi razón.

No lo entiendo… no entiendo porqué me siento así, no estoy segura de porqué sucede cada vez que lo veo o me habla, yo que siempre tengo opinión de todo, punto de vista crítico y pienso antes de hablar, dejo de hacerlo, sólo con tenerlo al frente.

Tal vez, es precisamente por eso que me gusta su compañía, porque, incluso aunque junto a él no soy más que otro desperdicio de ser humano, siento que soy lo suficientemente valiosa como para merecer seguir existiendo.

Eso es, por eso lo amo, porque sin importar nada, su sola presencia, sus palabras de aliento, su amabilidad… me hace sentir especial.

Me hace sentir que no existe nadie más en el mundo capaz de interpretar ese papel mejor que yo, que soy la única que puede hacerlo, sin importar cuanto deba rebajarme para llegar a él.

Es tan así, que incluso ahora estoy tatuando mi corazón sincero y mis pensamientos honestos aquí, considerando el permitir que cualquiera se adentre en mis más profundos secretos, en la forma más oculta de mi ser, lo más personal que tengo.

Sin que me altere demasiado… sin que me importe mucho que cualquiera pueda saberlo…

En verdad debo haber perdido un tornillo no hace mucho, y aún así, heme aquí, deseando que la persona indicada lea esto y esté ahí en el momento justo en que la necesite y me ayude, como siempre, a entenderme un poquito a mí misma, aunque ya este parcialmente muy segura de lo que he podido concluir.

Origen de la nostalgia

Me encuentro sentada en una azotea pensando… estoy rememorando cada uno de los momentos que viví con él… su amabilidad, sus palabras, su ternura, su calidez, básicamente la grata compañía y la conversación interesante…

Sin poderlo evitar una sonrisa se asoma en mi rostro mientras algunas lágrimas se acumulan en mis ojos… “¡Perfecto!”, suelto irónicamente al viento, es justo como me siento.

La sonrisa crece sin mi permiso, es sincera y lo sé, porque siento mis ojos brillar como hacía mucho no sucedía, veo todo más claro, la luna está llena y las estrellas no se escapan de mi vista, las nubes no se interponen y la brisa helada no me impide mantener los ojos abiertos.

Estoy tan feliz… ese simple recuerdo me reconforta tanto.

Me sentí protegida y tranquila, no importaba ni la más pequeña de mis inseguridades, estaba feliz, me sentía querida, importante, cálida… el frío de mi noche eterna había desaparecido por un momento… y ese rítmico sonido, tan relajante, no recuerdo haberlo escuchado antes, aunque sé que lo hice, ese es nuestro primer arrullo después de todo, me negaba rotundamente a alejarme… cuanto extraño ese arrullo.

Estaba tan feliz, ¿qué me importaba a mí que estuviera envuelta en una más de mis tontas fantasías?, acababa de asegurar que prefería vivir en ellas a ser infeliz el resto de mi vida, él me pedía que durmiera, me decía que se me notaba cansada, bostezaba con frecuencia, mis parpados se cerraban cada nada y  mi respiración se tornaba profunda fácilmente… sí, estaba muy cansada, quería dormir, pero me negaba, no quería quedarme dormida, tenía miedo, en cuanto cerrara los ojos iba a despertar de ese lindo sueño y lo sabía, no quería, no tengo muchos de esos.

Ese simple recuerdo me hace sonreír, me toco la mejilla y mi sonrisa se amplia, pero es entonces cuando algo húmedo y frío toca mi mano… las lágrimas.

Claro, tenían que estar ahí, ¿por qué no?, a pesar de la infinita alegría que producía ese recuerdo, también aparecía esa opresión en mi pecho, nacida de la voz insufrible del fondo de mi mente, que no pierde tiempo en recordarme que sólo fue eso, un lindo sueño, tuve mucha suerte, pero ya terminó, ya pasó… no volverá a pasar, no durará más, hasta ahí llegó… se acabó…, y aunque me encantaría, ella y yo sabemos que no voy a hacer absolutamente nada para cambiarlo… después de todo, en ese instante, y tal vez aún ahora, y cada vez que recuerde su cariño, mi mayor deseo será su felicidad.

Jamás me había sido tan difícil conseguirla para alguien más, eso me frustra y entristece, quiero hacer algo, pero ¿qué?, no hay nada que pueda ofrecerle, no para que alcance la felicidad que él anhela… de nuevo me sentaré a observar, supongo que tendré que esperar a que el destino me permita intervenir.

Sigo sonriendo, sigo llorando, sigo sintiendo la fragmentación de mi corazón y la iluminación de mis ojos.

¿Por qué siempre me termino sintiendo enamorada?, yo, que sé de dónde y para dónde va eso, yo, que entiendo de que se trata ese asunto, yo, que sé que conmigo jamás terminará bien, que esto no es un libro, ni una canción, que en mi noche eterna, ese trozo de realidad no fue más que una bellísima ilusión.

Nuevamente me siento tonta… siempre es lo mismo, pero me empeño en seguirlo haciendo… en verdad ha de gustarme mucho vivir en ese mundo de fantasía, si cada vez que me doy cuenta estoy acomodando todo para iniciar otro capitulo.

Detesto sentirme así, impotente, olvidada, desilusionada… despierta, pero … estoy segura de que vale la pena despertar.

Amo el hermoso recuerdo que obtuve y que ahora conservo en ese lugar especial de mi alma, del que nunca le permitiré escapar.

Nunca antes nadie me había acariciado la cara, ni me había tomado las manos, ni se había dado cuenta tan rápido de lo que intentaba ocultar con ahínco en un instante, ni mucho menos se había molestado en acercarse y abrazarme… supongo que no había conocido a nadie antes con la valentía suficiente para abrazarme en el momento adecuado y mucho menos para decirme lo que necesitaba y quería escuchar, incluso sabiendo que eso sólo me haría llorar, es eso lo que buscaba con desesperación.

En el preciso instante en que creí encontrarlo me aferre a él como si de ello dependiera mi vida, pero tendría que alejarme y lo sabía, sólo quería que durará un poco más… que cuando lo recuerde la sonrisa dure un poco más que la nostalgia, que mis ojos sigan brillando después de que se sequen las lágrimas.

No quería negarme la oportunidad de sentirme protegida, incluso si era por un insignificante instante de mi vida. A pesar de todos los contras de los que era consciente, quise saber lo que se sentía poder relajarte un momento, sin preocupaciones, sabiendo que habría alguien justo a mi lado velando mi sueño, preocupado porque descansara y el mundo dejara de hacerme daño.

¿Qué me importa a mí ahora estar llorando? ¿Qué me importa sentir que las lágrimas quieren resbalar por mis mejillas como tan escasas veces lo han hecho en mi vida? ¿Qué me importa si mi cabeza está empezando a doler?… nada… no me importa estar sintiéndome tan mal, no mientras sea capaz de sentir esas manos cálidas tomando las mías para levantarme de mi asiento y luego con delicadeza borrar todo rastro de las lágrimas agolpadas en mis pestañas, para permitirme ver esa sonrisa que me dice que todo estará bien, para hacerme sonreía y luego abrazarme hasta que yo misma me crea capaz de seguir caminando sola.

Después de releer, noto lo increíble que puede llegar a ser mi imaginación de la realidad… en verdad que es confortable vivir en esta fantasía tangible.

¿Debería darle las gracias y responder sus preguntas?

Tal vez lo haga algún día… Cuando sea capaz de terminar diciendo o escribiendo lo que quiero, sin terminar desviándome de manera tan increíble…por lo pronto supongo que cambiaré el título y volveré a empezar.