*La Muerte No Es Más Que Un Reflejo De Lo Que No Quieres Ver*
*La Vida Es Sólo El Tiempo Que Antecede A La Muerte*
(no los desperdicies...)

Cobayo...

Cobayo...
...with the hedgehog's dilemma...

domingo, 22 de julio de 2012

Una fantasía más

Se dice entre las personas y la gente, por igual, que el amor es el sentimiento más hermoso del mundo, que no se pude decir que haz vivido si no haz amado, que encontrar a aquel que te complementa a la perfección es lo mejor que le puede pasar a cualquiera durante su vida, ya sabes, eso de el amor y la felicidad eterna, eso de los matrimonios eternos.

No dudo que en algún momento de la historia probablemente eso fue real, pero en nuestro tiempo actual, en este mundo en donde los viejos y buenos valores pierden intensidad con cada nuevo día, en este en el que nada es gratis, en donde todos esperan algo a cambio por cualquier cosa mínima que hagan, en donde la expresión “hacer el amor” ya no existe, en donde la cantidad de parejas que puede llegar a tener una sola persona a lo largo de su vida es demasiado alto, en el que los divorcios son pan de cada día, en este mundo… ¿cuánto puede valer eso a lo que llaman amor?

Incluso yo, en mi vida, he soñado con encontrar a ese alguien que será capaz de hacerme feliz, aquel con el que compartir mi tiempo nunca será un desperdicio, aquel que me tolere, me entienda, me quiera y jamás se canse de mí, aquel que sólo me necesite a mí para ser feliz… aquel para quien yo seré su más alta e importante prioridad.

Ergo… en este mundo de sentimientos corrompidos, sueños rotos, ilusiones desvanecidas, ideas malévolas, placeres banales y temporales… ¿será posible encontrar algo como ese amor desmedido, irremplazable, sincero y desinteresado?

Lo dudo.

Cabe decir que se me antoja una idea irreal, casi existencialista.

Uno más de esos hermosos imposibles que me ayudan a levantarme de mi cama cada día, de esos que mantienen mi esperanza en el mundo, de esos que me impiden desvanecer cuando el mundo real se me antoja tan crudo, frívolo, banal e insensato… tan aburrido.

En este tiempo el amor se me antoja un concepto bellísimo, tan bello como inexistente y traicionero.

¿Cuántos no nos hemos dejado encandilar por esa idea idílica?, ¿cuántos, sin importar cuan heridos sean, siguen buscando?, ¿cuántos aún creen que en esta mísera y degenerada realidad, en este tiempo perdido y quebrado, aún se puede encontrar amor?

Veo a mi alrededor y, sin importar cuanto busque, se me hace imposible encontrarlo, incluso las historias que nacen hoy en día están perdiendo la dolorosa realidad de esa emoción.

Ahora siento como si el romanticismo se hubiera perdido entre la espesa niebla por las mentes y espíritus que habitan el mundo. Ahora parece que el amor son sólo cursilerías y relaciones físicas, ahora la empatía no existe, la tristeza no se siente real y la alegría parece de todos los días, la desesperación no existe a menos que sea por dinero y la tranquilidad es un mito perdido en el tiempo.

Creo que de ahora en más será una de esas hermosas fantasías que me ayudan a vivir, de esas que espero encontrar por mi cuenta algún día en algún lugar lejano de esta cancerígena realidad y en un tiempo mucho más valioso.

Sinceramente ahora abro un poco más los ojos y me hago un poco más escéptica. Creo que ya tampoco volveré a creer en el amor eros.

“Tristis sed vera…”

domingo, 1 de julio de 2012

Los favores de lo patético

Hace un rato,  mientras estaba completamente absorta en lo que veía y escuchaba, a lo lejos sentí una voz llamarme. Era mi madre, seguramente necesitaría algún tipo de ayuda, sin embargo, estaba tan profundamente ahogada en lo que captaba mi atención en ese instante que, tan sólo después de un tiempo logré entender lo que escuchaba.

Saliendo un poco de mis pensamientos contesté, bueno, lo intenté, en ese instante me di cuenta de que no lo había hecho, básicamente en ese instante noté que estaba hiperventilando, que no encontraba mi desvanecida voz y que, patéticamente, había estado reteniendo un sollozo desde hacía un buen rato.

Cuando por fin pude contestar, esperaba que fuera un grito, después de todo mi madre se encontraba del otro lado de la casa y yo tenía que hacerme oír, bien, no fue así, mi respuesta fue tan sólo un mísero y a penas audible hilo de voz.

Entonces me di cuenta de que estaba viva.

Recordé porque me gustan tanto los libros, las novelas gráficas, las películas y las series.

Y recordé que, a pesar de mi infinito desdén por las emociones desbordadas y banales que usualmente son expresadas por la gente, los sentimientos y las emociones, sobre todo aquellos verdaderos y de gran intensidad nos permiten recordar que estamos vivos.

Así como siempre tengo presente que pensar es existir (gracias, Descartes), abrí de nuevo los ojos a esa realidad que prefiero mantener oculta en las sombras del rincón más profundo y apartado de mi mente: “Sentir es vivir”.

No me crees?, a mí al principio también me costaba trabajo creerlo, y aún hoy me molesta recordarlo, pero es así, sentir, desde el más profundo y letal de los dolores causado por la perdida y la desesperación, hasta la alegría y la pasión más vibrantes que el amor nos brinda, nos permite tener presente nuestra propia realidad.

Sentir, al fin y al cabo, me hace pensar.

Como leí por allí hace no mucho: “Amamos vivir; no porque estemos acostumbrados a vivir, sino, porque estamos acostumbrados a amar”.

Tienen sentido mis ideas? De hecho, releerlas va a ser doloroso y lo sé, pero viéndolas en este instante, creo que sí.

Sentir es vivir la existencia.