*La Muerte No Es Más Que Un Reflejo De Lo Que No Quieres Ver*
*La Vida Es Sólo El Tiempo Que Antecede A La Muerte*
(no los desperdicies...)

Cobayo...

Cobayo...
...with the hedgehog's dilemma...

sábado, 30 de octubre de 2010

Animal

Un niño... un animal... sufriendo... no lo tolero.

No soporto que sea maltratado un indefenso, se podría caer más bajo? Dioses!

Odio a aquellos que se creen mejores por hacer a un niño llorar, o más fuertes por cazar a un animal!

No es cuestión de lo bueno o lo malo, es cuestión de moral, qué hay de bueno ó correcto en hacerle daño a aquel que nos e puede proteger?

Si algo que detesto es ver a un indefenso sufriendo, sin importar quien... nunca es correcto hacer sufrir a alguien simplemente porque no se puede defender!

Qué fuerza hay en herir a aquel que no tiene fuerza para enfrentarse? que ganancia se encuentra después de maltratar a aquel qué no puede hacer anda?

Qué carajos pasó con la compasión?!

No pudo que sean buenas personas, ni siquiera espero que el mundo se vuelva un buen lugar, pero me gustaría que al menos dejarán tranquilos a aquellos seres débiles incapaces de hacer algo para salvarse de lo horrible e inmundo de al sociedad?

Sinceramente... si esto es la sociedad humana, no puedo más que sentir pena ajena y vergüenza por mi especie.

Y reitero, me encantaría poderme llamar animal.

No es un insulto, muy por el contrario, cada vez que me debo calificar como un ser humano, me pregunto, cuándo hemos sido humanos? cuándo hemos tenido algo de humanidad?

Quién fue el insensato que nos nombró así?...

Seguramente alguien que no nos conocía.

Verdad?

sábado, 16 de octubre de 2010

Tristeza

Y mientras observaba el firmamento oscuro y poco estrellado; mientras la tenue y escasa luz de la luna que lograba colarse por entre las nubes para iluminar un poco el camino que seguía, me preguntaba tantas cosas, me cuestionaba mi propio comportamiento y me latigaba por él.

Nunca has sentido que cometiste un error tan grande e irreparable que no vale la pena ni siquiera intentar resolverlo, pensaba en eso, en lo efímero de la vida, en cuanto he odiado, odio y seguiré odiando los sentimientos y lo inmundas y difíciles que pueden llegar a ser las relaciones interpersonales.

No te has preguntado nunca por qué a aquellos a quienes más quieres impresionar, a quienes con más ahínco te esfuerzas en tener a tu lado, son aquellos a los que más lastimas?... yo sí, lo he hecho y me di un golpe de cara con un muro que no he podido sortear.

Pienso en lo hermoso que sería no tener estas malditas emociones y no tener que sufrir con esa horrible y dolorosa herida que nos abren desde el nacimiento y que nunca cicatriza, que nunca siquiera cierra, siempre roja, siempre sangrante, siempre recordándote que eres humano, frágil, débil y vulnerable.

Maldita debilidad, eso es lo que más odio de esa herida pulsante en el pecho con la que nacemos, lo horrible y desesperantemente débil que te hace.

Porque con la vulnerabilidad y la fragilidad se puede luchar, por lo menos yo lo hago, no es fácil, maldición, que no lo es, pero se logra, si nadie conoce tus puntos débiles nadie te puede herir, si nadie conoce la verdad sobre ti, nadie puede echártela en cara, y es tan fácil ocultarse detrás de un millón de máscaras, no?

Es tan fácil aparentar, es tan fácil ponerte una sonrisa en la cara mientras te ahogas en tu mar de sangre y lágrimas personal, es tan increíblemente sencillo dar palabras de aliento, cuando tú te estás desmoronando por dentro, es tan simple apaciguar la angustia de los demás cuando la tuya parece una fiera salvaje indomable.

Y sin embargo, se siguen cometiendo los mismos errores... como si no se hubieran hecho ya, no importa cuánto te equivoques, es tan difícil aprender, es tan difícil estar alerta siempre... tanto que en el único momento en que no estás poniendo atención, cometes uno tan increíblemente grande... que sólo quien te importa es quien se entera.

Mientras me centro en todo esto me empiezan a escocer los ojos, de repente están enajenados en lágrimas, lágrimas que como siempre, no pasan de mis pestañas, lágrimas de ira y dolor.
Mientras observo las calles pasar, sólo se me alcanza a ocurrir una solución para apaciguar mi mente adolorida y mis emociones intranquilas... abro la ventana y dejo que el frío aire de la noche me arrulle...