*La Muerte No Es Más Que Un Reflejo De Lo Que No Quieres Ver*
*La Vida Es Sólo El Tiempo Que Antecede A La Muerte*
(no los desperdicies...)

Cobayo...

Cobayo...
...with the hedgehog's dilemma...

martes, 31 de mayo de 2011

Dolor ajeno

¿Serás como yo? Personalmente no me considero una persona llorona.

No suelo dejar que las lágrimas se desborden de mis pestañas, cuanto peor me siento, más me esfuerzo en reír, en mirar hacia otro lado y sonreír.

Sin embargo, este ha sido un día extraño.

Y en dos ocasiones he sentido la nostalgia que generan en mi las ganas de llorar, de dejar salir algún sentimiento banal que me carcome las  entrañas.

¿Lo extraño?

Ninguno de los dos dolores por los que he querido derramar lágrimas, son míos.

¿No me explico?

Simple, he sentido dos ganas ajenas de llorar, lamentablemente ya no necesito, los ojos o los rostros de alguien para saber como se siente.

Con su voz, aparentemente normal, es suficiente.

He crecido con el tiempo, he aprendido de lo que he vivido, y las ventajas de ser tan expresiva y rodearme de personas con esa misma capacidad, es que puedo aprender a leer a los demás.

Justo ahora me di cuenta, que ambos motivos son injusticias.

No las viví yo.

Cuando las vivo yo no valen tanto.

Así que  no, en realidad no me ha sucedido nada en especial como para querer llorar.
Tan solo sentir la aflicción y el dolor de las memorias en la voz de alguien más es suficiente para demostrarme dos cosas:

1. La gente esta en una decadencia infinita, no hay forma de vivir en tranquilidad, nadie esta dispuesto a permitírtelo.

2. No sólo es cosa de la humanidad, pienso que la muerte se ha encargado de dejar a los peores acá.

El cementerio no sólo esta lleno de valiente, sino de todo aquel capaz de dar su vida por algo.

El cementerio, realmente, esta lleno de los que merecían vivir.

martes, 24 de mayo de 2011

IV

Si eres capaz de devolver con una sonrisa una traición


Si eres capaz, mis respetos y un sitio junto a tu Dios, muy bien merecido además, porque si eres así de misericordioso, no puedes ser sino comparable con aquel capaz de entregar su futuro a un montón de insensatos y apáticos seres  incapaces de reconocer ni valorar su sacrificio.

Si eres capaz de dar tu mano a quien con la suya te señalo

No sólo te respetare, te admirare, me parece tonto? si, una tontería completa, porque arriesgarte a otorgarle tu confianza a alguien que ha demostrado antes que no la merece, me parece una perdida de tiempo.

No estoy muy segura de que tanto valga la pena ayudar a alguien que no ha sido agradable contigo, digo, no le dolería ni costaría mucho traicionarte más adelante no?

Si, te admiraría, por ser alguien tan increíblemente iluso y confiado  y por adición; si eres de mi agrado, me vería obligada a rezar por ti, para que nada te saliera mal por tomar una tan mala decisión.

Afortunadamente ni siquiera aquellos de quienes me he rodeado llegarían a ser tan amables, así que jamás me veré obligada a rezar por nadie que cometa una locura como esta.

La gente es desconfiada por naturaleza, y eso, para mí, es una completa fortuna.

No eches raíces en un sitio muévete
Pues no eres un árbol para eso tienes los pies

Pocos se mueven de donde están, la gente no quiere sobresalir, la mediocridad, el conformismo, a nadie le interesa salir de su comodidad y me parece un desperdicio de espacio, de aire y de recursos naturales.

Por qué mantenerse vivo si no hay un motivo, por qué seguirte moviendo a diario si no eres capaz de lograr algo, si no te puedes sentir realmente orgullos de ti mismo, y lo único que haces es sentir celos y envidia de los demás, para que molestarte en volver a despertar?

No, no tiene sentido, hacer tonterías y seguirte levantando sin motivos… tantos sobran.

Lo único que vale, realmente, la pena hacer, a lo largo de toda una vida, es dejar tu huella, hacer que muchos te recuerden, que cuando tu nombre sea pronunciado, después de tu haber muerto, los que se quedan sepan quien fuiste y te tengan aprecio.

En lo posible, haz que todo el mundo sepa de ti, de nada sirve que sólo un pequeño grupo de personas lo haga, haz algo tan trascendental como para que el mundo se vuelva tu hogar.

El hombre más sabio es el que sabe que su hogar es tan grande como pueda imaginar

III

Cuándo veas una estrella fugaz
Guárdala en tu corazón
Es el alma de aquel que consiguió dar a los suyos su amor

Por eso son tan escasas… no creo que valga mucho la pena explicar demasiado esta anotación, habla por si misma.

Además, si se dejaran maravillar por algo tan hermoso como una estrella fugaz, yo no me encontraría escribiendo esto.

Creo que aquí basta con decir que, sólo las he visto en películas.


Cuando oigas a un niño preguntar ¿por qué el sol viene y se va?
Dile: porque en esta vida no hay luz sin oscuridad

A pesar de concordar por completo en esto, y de darle un valor incalculable en mi existencia a este extraño modelo de “ley natural”, debo decir que estoy harta de tanta oscuridad, la poca luz que soy capaz de apreciar casi a diario, es la del sol, y a pesar de amar ese resplandor, incluso algo así de hermoso es capaz de dañar en gran medida… y no es precisamente culpa de él por existir verdad?

Estoy harta de aquellos que profesan bondades, confianza, amistad, amor, tantas más supercherías de que gustan tanto predicar a diestra y siniestra, criticando a todo aquel cercano, estoy harta de todo eso, simple y sencillamente, porque cada vez que la mayoría abre la boca es para decir una mentira.

Incluso me tomo la infructuosa molestia de preguntarme si es que  no se conocen a si mismos… o si en realidad simplemente pretenden crearse a sí mismos a base de un atormentado vocabulario… supongo de nuevo que mi conclusión es obvia, porque son contados los que he conocido cuyo hermoso trato del lenguaje y sus acciones son coherentes.

domingo, 22 de mayo de 2011

II

He vivido en soledad
Rodeado de multitud

Jah!, es así como se atreven a llamarlo, en realidad me atrevo a creer, la mayoría de las veces, que en medio de mi soledad y silencio tengo más compañía que el resto. Puede que no tenga personas a mi lado, y es verdad que son un mal, en ocasiones, necesario; pero, vamos! en verdad creen que todo el que se moleste en acompañarlos por un tiempo lo hace sinceramente.

Me considero una buena compañía, sí, porque yo he aprendido de la soledad y el silencio, no de este océano de gente estéril y vana, que no hace más que echar a perder poco a poco lo bueno de aquellos que aún conservan algo de la lozanía propia de la niñez.

No deberían dejarse amanerar por el resto de la humanidad, después de todo es sólo en la naturalidad y la variedad que esta la esencia insondable de lo que es ser humano.

Nunca he conseguido amar
Pues no me quiero ni yo

A pesar de todo, soy consciente de mi propio ser, sé como soy y sé, ante todo, que tiendo a ser franca hasta el punto de lo hiriente, noble hasta el punto de lo emético… sé que hay mucho que molesta de mi, pero también sé que todo eso es parte de mi, porque estoy empeñada en seguir siendo lo que he sido sin importar cuan odiada pueda ser.

Incluso por mí, en todo caso, es necesario saber que nadie podría quererte si no eres capaz de quererte a ti mismo… patético, si, pero a diferencia de otras tonterías con las que se le da vida al mezquino espíritu del vulgo, le otorgo algo de razón a esta frase.

Porque a decir verdad, observando a mi alrededor tan sólo por unos momentos, es suficiente para notar que todos se aman tanto a sí mismo que es imposible que otras ovejas se enamoren también de ellos.

Digo, siempre se prefiere ser amado que amar… no importa cuanto lo nieguen.

miércoles, 18 de mayo de 2011

I

¿Cuánto más he de esperar?
¿Cuánto más he de buscar?
Para poder encontrar
La luz que sé que hay en mí

Pensando en el poco tiempo que me queda y en todo en el que he desperdiciado, me he dado cuenta que no todo es tan malo.

Acaso, a pesar de tu falsa modestia, te has molestado alguna vez en reconocer tus propios méritos.

Sí, tal vez sean simples, tal vez no sean tan grandes como tu soberbia y orgullo quisieran, pero sé, que en algún lugar debe haber algo que alguna vez hayas hecho por alguien más, muy seguramente no de forma desinteresada, pero tal vez si que fue de ayuda para ese alguien.

Y en realidad todo lo anterior se me antoja pura cursilería, tan sólo patéticas paparruchas que se me antojan divertidas, ver como ese tipo de palabras tan insulsas son suficientes para levantar el ánimo de la mayoría, simplemente me demuestra lo banal que es la gente, en verdad.

Cómo osan llamarse a sí mismos seres humanos si ni siquiera saben lo que son en realidad las palabras, si nunca han entendido realmente el valor de una historia capaz de despertar las emociones y hacer sentir algo del novelesco dolor que la vida niega, si nunca han podido amar una verdadera melodía compuesta con sentimiento y capaz de hacerte sentir la vida con una banda sonora, si nunca se han molestado en apreciar verdaderamente las bellísimas historias que sólo una obra de arte es capaz de contar con perfecto detalle sin importar el cuanto viaje en el tiempo.

sábado, 19 de febrero de 2011

Ciel étoilé

Starry
Stellato
Sternen
Sidera

En miles de idiomas quisiera poder cantarlo a la luna, porque es eso lo que tú, sólo tú eres capaz de hacer con mi cielo.

No importa que tan nublado esté el clima, no importa que tantas de llover tengan las nubes, no importa cuanto haya pasado a lo largo del día, en cuanto llega la noche y miró hacia arriba, es suficiente con recordar lo que eres capaz de hacer tan sólo con una palabra.

Puedo perderme en ese mar repleto de pequeños y centelleantes ojos, observarlos hasta sentirme consumida en su luz y en ese calor propio de astros tan hermosos, que creo poder palpar cuando cierro los ojos y me dejo envolver por la frescura de la brisa nocturna.

No sé si justo ahora desvarió, siento el viento, el frío calando mis huesos, la tibieza rodeando mi corazón, mi mente cegada de tanta luz.

Puedo verlo, ver ese cielo estrellado proyectado en tus ojos, casi imagino a la luna en los míos buscando la compañía que encierras con tanto ahínco en los tuyos.

Y no lo soporto más, volteo la mirada, lo siento, no puedo sostenerle la mirada a tus ojos, siento que mi cielo más hermoso se oculta en ellos, siento que son el mar que refleja lo que sería una noche perfecta.

Lo lamento, no puedo mirarte más... si lo hago terminare por ahogarme con mis palabras, sé que me arrepentiría de lo que diría.

Irónico, cuándo se ha visto a una mujer hablando así?...
Te parezco desesperada?

No lo estoy en absoluto, tan sólo siento que eres lo mejor que podría pasarme en la vida.
En mí vida.

En el oscuro y desolado camino nocturno que es mi historia, entre mares de pergamino, regueros de tinta negra y cúmulos de lluvia, con tan sólo pequeños rayos de luz de luna colándose entre las rendijas formadas por dos nubes superponiéndose una a la otra, en una batalla por ver cual es capaz de dejarme más ciega.

Si, tan sólo estoy convencida que eres lo mejor que podría pasar por mi noche eterna.

Porque eres capaz de hacer de mí cielo, uno brillante y estrellado.

lunes, 7 de febrero de 2011

Prospecto de introducción?

La noche era oscura, a penas se notaba la silueta de la luna detrás de la gran cantidad de nubes, la escasa luz provenía de los pocos relámpagos; hacia frio, demasiado frio; y, las gotas de la tormenta que caían a raudales, impedían que se pudiera resguardar; el parque, con esa gran cantidad de arboles y el ensordecedor ruido de los múltiples e insoportables truenos, todo, en conjunto, daba la sensación de un bosque de cuento de terror.

En la entrada del parque, ahí estaba esa niña, con su fiel y felino amigo en el hombro derecho comenzó a seguir el camino que llevaba al otro extremo del parque, caminaba atenta a los sonidos y a lo que podría aparecer por el camino.

En noches como esa, ya tan comunes en esa ciudad, agradecía tener tan buena vista para enfrentar la oscuridad, una oleada fuerte de aire helado le obligo a detenerse por un momento, se arrebujó mejor entre la gabardina gris que había elegido ese día, deseaba con ansias no haber sido tan noble.

En verdad, deseaba haber dicho no, pero la voz desesperada y entrecortada que se había dirigido a ella desde el otro lado de la línea hacia no más de 15mins. no se lo permitió; la conocía, conocía esa voz, nunca antes había sonado agitada, parecía estar al borde de la inconsciencia; y, a pesar de eso fue capaz de captar un ligerísimo tono, muy en el fondo del sonido, era miedo, horror en su más pura forma.

Sintió miedo, se pasmo, no podía pasarle nada, no ahora, ya había pasado demasiado tiempo; ¿ó no?

Sacudió su cabeza suavemente de izquierda a derecha, intentando infructuosamente desaparecer esos lúgubres pensamientos de su mente, odiaba sus ideas paranoicas, las detestaba desde la primera vez que se había sentido turbada por ellas, odiaba todo turbio espejismo con respecto a alguien más, que aparecía frente ella, principalmente los odiaba porque solía tener razón en ellos.

Cuanto más lóbregos eran sus pensamientos más fácil era que se hicieran realidad, los odiaba.

Moonlight restregó sus bigotes contra su mejilla; sólo él era capaz de devolverla a realidad; lo amaba, de no haberlo conocido estaba segura que estaría reclusa en un manicomio.

El silbido del viento era agudo, helaba los huesos y erizaba la piel, de cualquiera; de cualquiera menos ella, sus sueños solían ser peores, chasqueo la lengua y puso en blanco los ojos mientras alzaba la mirada al cielo, le parecía ridículo que aún intentaran asustarla con cosas tan simples.

Unos pasos se oían a su espalda, siguió andando, cuando el crujir de una rama al quebrarse resonó durante un segundo de silencio, se detuvo.

-Moonlight- Con ese susurro y una simple mirada, el gato salto de su hombro.

Cayendo elegantemente en los adoquines de piedra del camino, dándole la espalda a su ama, sus ojos brillaron por un instante con el resplandor de un nuevo y bastante cercano relámpago.

Mientras el eléctrico destello seguía iluminando el rededor, se escucho el trueno ensordecedor junto con un grito, entonces ella volteo.

El gato la miraba, parecía sonreír, una sonrisa macabra.

Ella volteo y siguió caminando, al fin y al cabo debía llegar.

El gato sin complicaciones subió al árbol más cercano, y haciendo uso de las ramas la alcanzo hasta posicionarse de nuevo en su hombro.

Ella no se inmuto ni dejo de caminar, tan sólo acelero un poco el paso al vislumbrar el final de la calle de salida del parque.

En cuanto lo alcanzó, algo vibro en su vestimenta, miro el teléfono con suspicacia, no parecía lógico que le estuviera llamando de nuevo, tenía un mal presentimiento, no contesto.

La antigua residencia de tres pisos a la que se dirigía no estaba lejos, sonrío, si fuera una cobarde habría rodeado el parque, se habría demorado demasiado más.

Aún había esperanza, recorrió el tramo de calle faltante por en medio de la vía de automóviles, estaba demasiado tarde y no sentía los típicos sonidos de ningún motor.

Reviso el reloj, 23mins. en total, aún tenía algo de tiempo.

Se apresuro en subir las escaleras del pórtico, como lo esperaba, la puerta estaba abierta, las bisagras rechinaron cuando la abrió, Moonlight se acomodo sobre su cabeza en cuanto pudo, se quito la gabardina mojada y la dejó en un perchero a la izquierda del marco de la puerta, intento encender las luces, nada.

Suspiro y subió las escaleras lo más rápido que pudo, en la habitación del segundo piso la pareja dueña de la casa dormía, escucho un golpe en el tercer piso, sus ojos se entrecerraron con odio, subió lo que faltaba de esas inmensas escaleras.

¿Por qué esa casa tenía que ser tan malditamente grande? ¿Por qué precisamente su habitación tenía que estar al final del pasillo más largo?

Bufo en desesperación, apartando con un movimiento de su cabeza un mechón de cabello que le caía sobre los ojos.

La puerta se abrió antes de que la alcanzara, reviso su reloj, 3mins.

Lo había conseguido.

Tomó su encendedor del bolsillo, entró, lo encendió con la mecha al mayor tamaño posible, el aroma del gas le inundo la nariz por un momento y el destello le cegó por segundos.

Moonlight salto al suelo.

Se escucho un maullido desde el rincón más cercano a la ventana de la habitación, de nuevo sonrío, pero esta vez con un brillo de alegría perversa en sus ojos, se dirigió al lugar con la mecha encendida, tomó un trozo de papel de su bolsillo, le prendió fuego y lo aventó al lugar exacto de donde provenía el maullido.

Se escucho un aullido, un chillido a un volumen capaz de reventar los tímpanos, agudo y desesperante, alcanzo a congelarle la piel por un segundo, siempre sonaban horrible esos bichos, escucho como iba perdiendo fuerza, era lamentable, se acerco de nuevo a la puerta y encendió la luz.

En esa esquina algo se quemaba, algo informe y oscuro, ya no era más que unas cenizas de aspecto verdoso, olor nauseabundo, textura demasiado rasposa y algo babosa.

Su nariz se torció un poco en una clara mueca de asco, la masa amorfa seguía emitiendo leves chillidos e intentando moverse, sacó una daga de la pequeña funda en su cinturón, con la misma mueca acompañada por una mirada despiadada se acerco, se inclinó ante lo patético que se veía ese cuajo, una sonrisa torcida se instaló en su boca y lentamente, muy lentamente atravesó a la masa verdusca de lado a lado con la daga.

Hizo después, unos cuantos cortes más, hasta que el ser baboso dejó de moverse y de chillar, abrió la punta de la empuñadura de la daga y dejó caer una gota del líquido que contenía, un humo espeso inundo la esquina, negro y con el aroma del azufre, intentó acercarse a ella.

Pero Moonlight se posó en su hombro, lanzó un zarpazo sobre la nube espesa y se deshizo en el aire.

No quedó nada que pareciera extraño en toda la habitación.

A excepción de una marca que parecía haber sido hecha con hierro ardiente sobre la madera del suelo, justo donde había estado por última vez el cuajo, se arrodillo y la observo.

Su semblante cambió a uno de desilusión, no era más que una alimaña verde.

Esperaba algo mejor.

Las alimañas no eran más que trozos de almas vengativas que adquirían fuerza con el tiempo y las emociones perturbadoras, llegaban a tomar la fuerza suficiente para dañar a los humanos, eran bastante a mórficos y despedían un aroma horrible.

Necesitaban de un demonio para existir, si, pero tan sólo una caricia era suficiente para crearlos, si eran expuestos a demasiada crueldad se hacían fuertes, de lo contrario no podían más que vagar como fantasmas.

Una verde, era poderosa, podrida, pero poderosa, las verdes se refugiaban en los rincones más sucios y tendían alimentarse de pequeños animales ó insectos muertos, lo que estuviera al alcance, eran peligrosos cuando pretendían “volver” de lleno al mundo material, pues mataban para dejar podrir los cuerpos y devorarlos.

-En mi opinión son los peores, me producen demasiado asco, supongo que no hay remedio-Suspiro profundamente, se quitó el guante negro de la mano derecha y la estiro frente a sí, cerró los ojos y unos segundos después la punta de su dedo índice brillo muy tenuemente, abrió los ojos y repiso con su dedo el símbolo del suelo, a medida que lo movía la marca iba desapareciendo, cuando terminó y una esferita de color verde translucida quedo en el suelo.

La miro con recelo.

-¿Cómo es posible que sea tan bonita? esos bichos son horribles-Dijo mientras tomaba la daga, recogió la esfera y la posicionó sobre la gema al centro de la empuñadura, la cual parecía estar llena con humos de colores, la dejó caer sobre la gema y una vez dentro, la esfera dejó paso a un hilillo de humo verde.

-Y listo, es el cuarto este mes-Observo la daga a la luz de la bombilla, como siempre no tenía ni una sola mancha, la enfundo de nuevo y se volteo a la ventana.

En el alfeizar Moonlight la observaba cómodamente sentado.

Le sonrió, una sonrisa que sólo ese gato conocía, bonita. Le dio la espalda, con cuidado tomó el cuerpo que estaba en el suelo, era pesado, no creía poder levantarlo, un nuevo suspiro escapo de sus labios, alzó su mano izquierda, cerró los ojos, se concentró y lentamente el cuerpo se alzó del suelo, lo levito con cuidado hasta la cama.

Se acercó a él, le vio el rostro pálido y todavía constricto por el miedo, no había pasado nada más allá del susto, le cubrió con las mantas, le acarició el cabello y se dirigió a la puerta, mientras Moonlight volvía al suelo desde el alfeizar y caminaba hacia la salida con ella.

Apago la luz y un sonido la detuvo a penas paso el marco de la puerta.

-¿Eres tú?- La voz era somnolienta- Si viniste...-tenía un tinte de alegría-Sabía que podías ayudarme-

-¿De qué hablas? no ha pasado nada, me quedé dormida mientras terminaba las gráficas, el trabajo está listo en tu escritorio, no olvides llevarlo mañana, ya es tarde y debo irme- Le miro por encima del hombro con la mirada fría

-Qué? no, había un... una cosa, no sé que era... olía horrible y tenía unos colmillos afilados...-

-Fue un sueño, llevas dormido las últimas dos horas-Los ojos de él se abrieron de par en par, no podía ser eso cierto, el recordaba haberlo visto, pero... en verdad sonaba descabellado lo que decía, si debió ser un sueño, una pesadilla, pero no estaba convencido del todo, intento levantarse .

-No te levantes, ya me voy-Volvió de nuevo el rostro y dio un par de pasos fuera de la habitación.

-¡Espera! es demasiado tarde, no puedes irte sola, si quieres te acompaño ó quédate aquí-Se apoyo de lado en su codo, mientras intentaba distinguir la silueta de ella.

-No, gracias-

-Pero...-

-Ya te lo he dicho, yo nunca estoy sola-Volteo el rostro una vez más, sus miradas se conectaron por un segundo, un destello verde apareció en sus ojos negros, ó eso creyó ver él-Hasta mañana, que descanses-Se dio la vuelta y se perdió en las sombras del pasillo

Él podía oír levemente sus pasos ¿qué hora era acaso? tal vez debería volver a dormir ¡un momento! ¿iba a dejar que se fuera sola a su casa? como era seguro atravesaría el parque, era peligroso ¿en qué estaba pensando? escucho la puerta principal cerrarse.

-¡Rayos!-Abrió las puertas de cristal del balcón y se asomo, ahí estaba, como lo pensó, caminando hacía al entrada del parque son su gato en el hombro.

¿Su gato en el hombro? ¿de dónde había salido? ella no llegó son su gato a su habitación, que extraño.

Se detuvo, la observo ¿habría sentido algo extraño? ella volteo y lo miro, el gato también lo miro.

Él sonrió y se despidió con un movimiento de su mano izquierda mientras se apoyaba en la baranda del balcón.

Ella sólo lo miro con extrañeza, movió negativamente la cabeza mientras sin quererlo una sonrisilla ladeada se formaba en su boca, se volteo, tomó a Moonlight entre sus brazos y siguió caminando.

La observo hasta que le fue imposible por los árboles del parque, aún tenía la sonrisa en la cara.

Si, era su amiga, así la consideraba, una gran amiga, extraña si, bastante peculiar, pero le tenía mucho cariño, era como su hermana menor, aunque sólo fuera un año mayor a ella.

Su amiga, con tantos secretos, tantos secretos que creía el no conocía.

-Siempre has sido buena guardando las apariencias ¿verdad?-Le hablo al viento, con alegría

-¿Y que esperabas?-Una voz felina y femenina le hablo desde atrás

-No sé, Soleil. Esperaba que fuera una niña normal, no mi compañera de juegos- le sonrío con arrogancia a la gata siamesa que se había sentado junto a su brazo en el barandal.

-Bueno, el destino es caprichoso-Dicho esto bostezo felinamente y salto hacia el cuarto-Durmamos, esa alimaña hacía demasiado alboroto y no me dejo dormir, además no falta mucho para el amanecer-

-Es cierto-miró por última vez el cielo antes de entrar y cerrar las puertas de nuevo. Se metió en la cama y se cubrió con las cobijas-Buenas noches, Soleil-

La gata se acurruco a los pies de la cama.-Que descanses, Alex-

Mientras tanto al otro lado del parque, una joven estaba llegando a la salida.

-Y entonces ¿qué piensas?-Moonlight atrapado en los brazos de su ama, miraba hacia arriba.

Se detuvo, bajo la cabeza y lo miro por un momento. Volvió la mirada al frente y siguió caminando.

-La verdad, ya no sé qué pensar - Siguió caminando hasta su casa con la única intención de llegar a su cama y dormir, se concentró en esa idea todo el camino, no quería volver a los pensamientos tormentosos, se concentró en cada paso que daba, en entrar a la casa, subir las escaleras.

Dejó al gato Negro sobre su cama mientras se cambiaba, una vez acostada Moonlight se acurruco junto a su almohada.

-Moonlight, tú crees que ellos sean...?-Se quedó mirando el techo

-Es posible, de cierto modo me recuerdan a nosotros, además coinciden con nuestros compañeros-

-mmm... No sé que tanto me gustaría que fueran ellos-

-Ni yo lo sé, pero es hora de dormir, pronto amanecerá-El gato se acurruco más en sí mismo y escondió su cabeza-Descansa, mi Daralyn-

Ella se acomodo de lado, dándole la cara al gato, sonrío-Que tengas dulces sueños, Moony-Le acarició la cabeza y cerró sus ojos.

jueves, 13 de enero de 2011

Recuerdos


Si no hubiese sido por la mala decisión que inconsciente e irresponsablemente tome hace 5 años exactamente, hoy no estaría aquí en mi habitación soñada, en mi verdadero hogar, con mi familia completa, acostada a mitad de mi alfombra, como si de un muerto se tratara, mirando al oscuro techo y sufriendo por dentro, ahogándome en lagrimas imperceptibles, repasando todos y cada uno de los momentos que me carcomieron la mene en ansiosa curiosidad, sin saber que, lo único que había buscado en mi infancia era, no recordar.

Siempre me queje de no tener memoria, mi recuerdo más lejano era de mi primer día de primero de secundaria, el resto de mi memoria había sido encajonada en un rebuscado escondrijo del rincón más lejano de mi inconsciente, con mil candados, cien puertas y diez laberintos, allá en aquel recóndito lugar del que jamás debió salir.

Hasta este día en que rogué a cualquiera que me quisiera oír que me los devolviera, que quería recuperar mi infancia, cuantas lagrimas deje correr, me cegué por dentro, no pude llorar más por falta de lagrimas... y todo lo hice única y exclusivamente para descubrir, lamentablemente, que aquello que no se quiere se olvida; y, definitivamente hay conocimientos sin los que es preferible vivir.

No me debato entre la vida y la muerte, no por lo pronto, pero si sé que debo cumplir con algo y recuperarme, no soy quien me he creído, no soy quien han pensado, no soy lo que he querido; y, hoy cuando por fin creí poder ser completamente feliz, cuando mis sueños se hace realidad, me reencuentro conmigo y a mi pesar descubro que estos no son mis sueños y que esta no es mi felicidad.

Cuando creí empezaría el final, no me llegó más que el final del comienzo.

Qué puedo decir? Siempre había querido ser la mala de la película, nunca la heroína.

Me levanto, me miró al espejo y con una sonrisa sardónica me doy cuenta que ahora es más fácil tomar ese papel que antes. Seco las lágrimas, me arreglo un poco el cabello, me estiro un poco la ropa, tomo mis gafas oscuras y mi cazadora de cuero. Una última mirada, la misma sonrisa, el mismo brillo.

De acuerdo, que el juego comience.