*La Muerte No Es Más Que Un Reflejo De Lo Que No Quieres Ver*
*La Vida Es Sólo El Tiempo Que Antecede A La Muerte*
(no los desperdicies...)

Cobayo...

Cobayo...
...with the hedgehog's dilemma...

lunes, 18 de noviembre de 2013

Tough Love

Hay seres horribles plagando esta tierra, y tal vez yo no pueda hacer la diferencia, pero puedo intentarlo. Me gusta creer que soy una buena amiga, no porque me guste, sino porque es donde caigo inevitablemente, no es que me moleste, demasiado, pero si ese es el papel que debo jugar lo haré bien.

Soy la clase de amiga que te dirá la verdad en la cara, con tanto tacto como sea posible, pero lo haré, porque no tolero que las personas con oportunidades se dejen consumir por un abismo justo frente a mí, así no funcionan las cosas, no para mí.

Porque he visto desde aquí, como seres insignificantes llegan a ser felices, obtienen lo que quieren, de las peores formas, pasando encima de cualquiera, dejando a su paso estelas de destrucción, cadáveres de sueños e ilusiones despedazados, e incluso en algunos casos seres a quienes les arrancaron su estrella y los dejaron sin luz, perdidos en el hoyo negro, sin posibilidad de escapar. Incluso algunos muertos.

Pero las cosas no deberían ser así, porque aunque el mundo este poblado por seres insignificantes, no es su culpa, ellos son así, jamás podrán dejar de ser animales sin sentido, con egos infinitos que necesitan ser saciados con el mundo material; no, la culpa no es de ellos, la culpa es de los otros que no entienden que caer no significa morir.

¿Acaso no ven que desaparecer no implica llegar a un lujar mejor?, ¿por qué dejarse ganar por un mundo de deshonor?, hay algunos que son mucho más, pero se dejan pisotear, ¿porque hay que mantener la calma y conservar la esperanza?

No, ilusos, ilusos, ilusos, la esperanza es para los débiles, para los condenados, quien se resigna a esperar se empieza a hundir en su propio infierno de desesperación, porque nada ni nadie va aparecer de la nada para rescatarlo, ¿qué tan obtuso se debe ser para creer que esperar es la solución de los problemas o la corrección de los errores o la recuperación de las oportunidades pérdidas?

Demasiado diría yo.

Por eso, aunque no sea yo un ser de sapiencia suma e ilimitada, paso mi vida intentando abrir los ojos de aquellos que a mi criterio merecen seguir aquí, salir adelante, seguir andando, recuperar sus estrellas y salir del maldito poso en el que los han aventado.

Porque, sí, hay escaleras, pero es mejor esperar a que de la nada aparezca un mar de felicidad, que salir del hoyo y buscarla.

Así que ese es el tipo de amiga que soy, con la que puedes contar para que te explique lo que con tanto ahínco deseas rechazar, para sacarte del hoyo, si es necesario a punta de golpes, para abrirte los ojos con terapia de shock y demostrarte que caer no es tan malo y que levantarse no es tan difícil.

¿Y qué me importa  a mí que se enojen, se sientan humillados o indignados?

¡Pues nada!, porque estoy haciendo mi trabajo, y nada ni nadie me va impedir traer de regreso a quienes merecen la pena, porque hay mucho que quiero que sea hecho, pero como yo no puedo hacerlo, lo que sí puedo hacer es empujar a los que sí pueden.

Y la mejor parte es que las personas me toleran durante el tiempo suficiente como para descubrir sus demonios y entender como exorcizarlos,  porque la vida se pasa volando y mientras yo soy tratada de la mejor manera posible por pesar, mientras la gente me ve como su acto de caridad, yo espero pacientemente, observo y analizo para decidir a quien debo salvar y a quien debo dejar atrás.

Y mientras tanto puedo tantear el terreno, después obligarles a pasar por él, hacerlo más difícil cada vez, porque el día llegará.

Ese día tu lástima se va a acabar, te vas a enojar mucho y no vas a querer volver a saber de mí nunca jamás, y como a mí me importa que uds. sean felices, pues yo te voy a dejar en paz.

Básicamente yo me la paso esperando que ese día llegué con todas las personas, porque llegará y lo sé, pero mi mayor esperanza es que cuando ese día llegué, al menos me pongan una pizca de atención y cuando lo necesiten recuerden mis palabras y les sean útiles, yo no necesito nada más, porque sé como son las cosas y lo único que necesito es recordarlo de vez en cuando, porque se me olvida con facilidad, pero si no soy capaz la vida, por suerte, me da los golpes que necesito.

Así que sí, aquí estaré cuando me necesites, y cuanto más lo hagas más pronto desapareceré de tu vida, pero, ¿la verdad?, prefiero ser la amiga invisible y olvidada, siempre y cuando pueda seguir ayudando a mi manera.

Porque en mi opinión muchos necesitan algunas sacudidas para abrir los ojos, para verse al espejo como son, para dejar de lamentarse y flagelarse, para levantar de nuevo la frente, sonreír al cielo y dar el siguiente paso sin miedo.

Y si lo que se necesita es un par de palabras duras, pero honestas, dichas con cariño sincero, pues ahí estaré.

domingo, 17 de noviembre de 2013

Discriminando al resto

Cuál es el afán de las personas por discriminar al resto?

Ahora si me he dado cuenta de como es la pútrida vida que me veo obligada a vivir, tal vez esa decisión me ha lastimado mucho, ya que no me he enterado de nada agradable para mis oídos, todos los comentarios que he escuchado me retumban en la cabeza, me lastima cada recuerdo que tengo.

Cada momento de soledad que utilizo para pensar me ha servido para ver que sólo hay una cosa de la que no me arrepiento, esa decisión, es lo único bueno que he hecho en la vida, ahora todos van a poder ser felices, con mi agonía y mi “máscara” la alegría de todos se va a lograr.

Nunca he dicho que me guste sufrir, sólo estoy acostumbrada, y no me importa,  sólo sé que si mi agonía viviente traerá felicidad la aceptaré, y si me veo obligada a utilizar mi ultima carta para mayor felicidad de todos… lo haré.

Aunque me llegue a doler lo haré, con gusto lo haré, entregaré o único que tengo por ellos; y luego cuando se den cuenta de su manera tan cerrada de pensar al discriminar a las personas, será tarde, ya que todos esos ignorados y olvidados habrán dado su vida por ellos.

Y hasta entonces entenderás que una persona que te quiere no es aquella que lo dice, sino aquella que lo demuestra.

Aquella que siempre está ahí para ti.

Aquella que callada escucha tus lamentos, con paciencia acalla tus sollozos, con sonrisas sinceras celebra tus logros y que en secreto guarda sus sentimientos.

sábado, 9 de noviembre de 2013

Felicidad Destruida

Así es como se arruina un día. Una semana, un mes, un año. Una vida.

Un pensamiento tormentoso, una opinión indeseada, una idea que carcome las entrañas.

No tiene ninguna ciencia, pero explicar lo evidente es un dolor de cabeza, porque nada duele tanto como la evidencia.

Lo más doloroso de la honestidad, son su inclemencia y veracidad, el daño se siente más cuanto más alto sea el volumen con que es dicha.

La verdad escondida se mantiene en silencio, se conoce y se sabe, pero se ignora como consuelo, sin embargo, decirla y hacerla palpable es lo que más hiere.

El realismo y el fatalismo no son lo mismo, pero cuando la honestidad muestra que la realidad es fatalista el alma se encoje, la calma se pierde  y el corazón muere.

No hay mejor puñalada que una verdad hablada,  no hay mayor dolor que el de aceptar tu verdad, yo sé la mía, no lucho contra ella, pero la mantengo a ralla,  callada en un lugar del que no saldrá.

En un lugar del que no le permitiré salir, he estado a punto de perder los estribos últimamente, no sé si es porque mi mente se está copando y necesito liberar espacio, tampoco sé que me preocupa más.

Me he encontrado luchando conmigo misma, con mi naturaleza, queriendo expresar con mi voz algunos de mis secretos a voces,  me he encontrado queriendo gritarlos, queriendo permitir que el llanto me ahogue, me he encontrado reuniendo energía para sonreír, para secar mi llanto, para reír y evadir los temas. Antes todas eran reacciones tan naturales.

¿El mayor problema?

Al mismo tiempo me he encontrado acallando a mi consciencia cuando me pide callar, me he encontrado queriendo hablar, sin ser capaz de retener con habilidad las lágrimas, me he encontrado pensando a donde escapar, me he encontrado sola queriendo hacer publicas mis historias.

¿Así se han sentido los demás junto a mí?, queriendo callar, pero fallando miserablemente, ¿es este el motivo por el que hay quienes a veces huyen de mí, se alejan o me evaden?

¡Claro!, es así como se siente, hasta ahora he logrado controlarme un poco, pero los días se tornan más grises y nubosos, al igual que mis pensamientos y emociones, ya no sé por cuánto tiempo más podré aguantar, una sola persona es suficientemente malo, no necesito a nadie husmeando en mi mente y mis sentimientos, ya es suficiente tenerme a mí misma removiéndolos y encarándolos.

Lo pero es la indiferencia, yo queriendo desgarrar mis pulmones para sacar todo, para ventilar todas y cada una de mis preocupaciones, de mis alegrías, de mis penas, de mis anhelos y tormentos. Ahí estoy, mirando hacia el horizonte, escondiendo mis ojos también como puedo, evadiendo una mirada para controlar mis lágrimas, para poder encarar de nuevo a la realidad con  la misma sonrisa de siempre, para poder seguir caminando, para terminar el día sin problemas, para seguir andando hasta que vuelva a estar sola y pueda desahogarme con mi soledad, rodeada de mi cómoda oscuridad, acompañada  por mi tranquilo silencio.

Allá, en ese rincón en el que nadie me alcanza, allá donde nadie se atreve a entrar, en aquel lugar que para los demás es triste ,  pero para mí un santuario, ese lugar en el que nunca nadie me encontrará, ese del que no quiero salir jamás, cada vez que entro, ese hermoso, callado, oscuro y solitario lugar, en el que no hay criticas, ni opiniones, ni consuelos, ni mentiras, ni intentos de ánimo, ni falsas esperanzas, ni tontas ilusiones, ni palabras bonitas sin fundamento, ¡ni mentes tontas convencidas de que los halagos fingidos impulsados por cariño  pueden ayudar!

Nadie que por cariño te mienta, nadie que ventile opiniones que no quieres escuchar, nadie que intente llenar tu mente con esas ilusiones y esperanzas cuya destrucción tanto trabajo y dolor costó.

"tómate un descanso", "date una oportunidad", estoy harta de esas frasecitas y sus variantes, no existirá jamás poder en esta tierra que me convenza de que debo sentirme mejor con ellas. Estoy tan cansada de repetir que no es mi culpa, que al escucharlas sólo quiero llorar, que no es verdad, que nadie entiende cuanto hay detrás de ellas, que la mejor manera de hacerme sentir mal es darme una buena opinión sobre mí.

No quiero ayuda, sólo vivo mientras llega mi hora, sólo quiero seguir feliz mientras llega, sólo quiero estar tranquila y que dejen de avasallar mi cabeza intentando meterme ideas que con tanto ahínco y esfuerzo he logrado quemar.

No, no, no, no, no, no.

NO, no estoy bien!

Pero ¿y qué?

Si a mí no me molesta ¿por qué a los demás sí?

Si puedo reír, hablar con una sonrisa, mantener la paciencia, ser feliz y hacer feliz, durante la mayor parte del tiempo, ¿qué importa si hay un par de horas al día en las que mis pensamientos se pierden, se tornan ambiguos y mi mente se dedica a desvariar?

¿Que importa que pierda algunas horas de sueño pensando e intentando llorar? ¿Qué importa si nadie lo sabe, ni le afecta? ¿Por qué no me dejan en paz? ¿Por qué es tan malo que quiera llorar un par de horas al día? ¿Por qué se preocupan si quiero acribillarme un poco y reír de mi misma? ¿Por qué no entienden que es mi manera de superarme y seguir riendo? ¿Por qué no me dejan sufrir tranquila? ¿Por qué no me dejan regodearme en mis defectos? ¿Por qué no me dejan latiguearme un poco cada día? ¿Por qué les afecta lo que haga, piense o diga durante el par de horas diarias en las que me doy el lujo de regresar a mi hermoso lugar, si el resto del tiempo puedo reír y disfrutar de la vida?

¿Por qué no me dejan tranquila? ¿En qué les afecta que yo esté o no feliz? ¿En qué les afecta que esté sola? ¿En qué les afecta que esté triste? ¿En qué les afecta que me desprecie? ¿En qué les afecta que no me tolere? ¿En qué les afecta que quiera acabar conmigo? ¿En qué les afecta que quiera perderme? ¿En qué les afecta querer que me quieran? ¿En qué les afecta querer que me vean como a una buena amiga? ¿En qué les afecta que no quiera reciprocidad?

¿Por qué les importa lo que no les afecta? ¿Por qué quieren hacerme feliz a su manera? ¿Por qué no entienden que esa felicidad nunca existirá para mí? ¿Por qué quieren explicaciones de mí? ¿Por qué no comprenden que sólo tengo dos opciones y yo, aunque no siempre, disfruto vivir?

¿Por qué para vivir feliz tengo que seguir las pautas de la mayoría y depresiva mayoría?

Yo estoy feliz con regularidad y me pongo feliz con facilidad,  y en principio es porque yo lo prefiero así, porque mis dos opciones son vivir deprimida pensando en mi realidad, o resignarme y aprender a encontrar felicidad así.

¿Que tiene de malo que escogiera ser feliz a mi manera?

PD. En honor a Bukowski porque encontré sus palabras tan sólo horas después de escribir lo mismo que él, quiero creer que en estos momentos entiendo como se sintió él, quiero creer que sé qué pasaba por su cabeza cuando llegó a la misma conclusión.

domingo, 10 de febrero de 2013

La pérdida de la elocuencia.

Cuando estoy con él me siento tonta, y eso me molesta tanto.

Olvido como hablar, las palabras desaparecen de mi cerebro, las ideas se me nublan, soy incapaz de terminar una frase sin que se pierda una palabra, todo lo que he aprendido se desvanece, sueno ridícula, patética, frívola, banal, incoherente, ilógica… como todo lo que desprecio.

No sé porqué… según entiendo cuando alguien esta en esta situación desea dar buena impresión para obtener algo a cambio, ¿será que yo lo amo tanto que quiero evitar que me note?, ¿a toda costa quiero serle molesta para que jamás se fije en mí?, ¿en verdad soy lo sufrientemente egocéntrica como para creer que él haría algo como eso?

Me observo al espejo, sonrío melancólica, miro al suelo y sacudo la cabeza… no hay motivo para ser tan egocéntrica, ¿por qué siquiera me molesto en preocuparme por algo que no va a pasar?

¿Por qué me comporto de esa forma que tanto odio?, no disfruto sentirme ignorante, no disfruto que él tenga que completar todas mis oraciones porque soy incapaz de recordar las palabras, no soporto que me corrija esos errores tan simples que nunca más cometo, no soporto que me mire con condescendencia cuando es evidente que no tengo ni idea de qué me esta hablando, aunque lo entienda o recuerde en el instante en que nos despedimos.

Detesto sentirme pequeña, inútil e insulsa, ya no sólo soy la bruja fea y malvada de la historia, junto a él me convierto en la torpe que se cae de la escoba y hace los hechizos al revés, me vuelvo la que no tiene opinión y sólo sigue a la mayoría que más le aterre, pierdo mi determinación, pierdo mi personalidad, pierdo mi fuerza, pierdo todo aquello capaz de hacerme valiosa para el mundo.

Lo odio tanto por hacer que me pierda a mí misma sólo con una mirada.

Me siento vulnerable, desprotegida, débil, ignorante, incapaz de nada, triste, frustrada, desdichada, fea, inútil,  odiosa, insufrible, molesta inservible… completamente prescindible.

Me odio tanto por permitirme a mí misma caminar lejos de mi razón.

No lo entiendo… no entiendo porqué me siento así, no estoy segura de porqué sucede cada vez que lo veo o me habla, yo que siempre tengo opinión de todo, punto de vista crítico y pienso antes de hablar, dejo de hacerlo, sólo con tenerlo al frente.

Tal vez, es precisamente por eso que me gusta su compañía, porque, incluso aunque junto a él no soy más que otro desperdicio de ser humano, siento que soy lo suficientemente valiosa como para merecer seguir existiendo.

Eso es, por eso lo amo, porque sin importar nada, su sola presencia, sus palabras de aliento, su amabilidad… me hace sentir especial.

Me hace sentir que no existe nadie más en el mundo capaz de interpretar ese papel mejor que yo, que soy la única que puede hacerlo, sin importar cuanto deba rebajarme para llegar a él.

Es tan así, que incluso ahora estoy tatuando mi corazón sincero y mis pensamientos honestos aquí, considerando el permitir que cualquiera se adentre en mis más profundos secretos, en la forma más oculta de mi ser, lo más personal que tengo.

Sin que me altere demasiado… sin que me importe mucho que cualquiera pueda saberlo…

En verdad debo haber perdido un tornillo no hace mucho, y aún así, heme aquí, deseando que la persona indicada lea esto y esté ahí en el momento justo en que la necesite y me ayude, como siempre, a entenderme un poquito a mí misma, aunque ya este parcialmente muy segura de lo que he podido concluir.

Origen de la nostalgia

Me encuentro sentada en una azotea pensando… estoy rememorando cada uno de los momentos que viví con él… su amabilidad, sus palabras, su ternura, su calidez, básicamente la grata compañía y la conversación interesante…

Sin poderlo evitar una sonrisa se asoma en mi rostro mientras algunas lágrimas se acumulan en mis ojos… “¡Perfecto!”, suelto irónicamente al viento, es justo como me siento.

La sonrisa crece sin mi permiso, es sincera y lo sé, porque siento mis ojos brillar como hacía mucho no sucedía, veo todo más claro, la luna está llena y las estrellas no se escapan de mi vista, las nubes no se interponen y la brisa helada no me impide mantener los ojos abiertos.

Estoy tan feliz… ese simple recuerdo me reconforta tanto.

Me sentí protegida y tranquila, no importaba ni la más pequeña de mis inseguridades, estaba feliz, me sentía querida, importante, cálida… el frío de mi noche eterna había desaparecido por un momento… y ese rítmico sonido, tan relajante, no recuerdo haberlo escuchado antes, aunque sé que lo hice, ese es nuestro primer arrullo después de todo, me negaba rotundamente a alejarme… cuanto extraño ese arrullo.

Estaba tan feliz, ¿qué me importaba a mí que estuviera envuelta en una más de mis tontas fantasías?, acababa de asegurar que prefería vivir en ellas a ser infeliz el resto de mi vida, él me pedía que durmiera, me decía que se me notaba cansada, bostezaba con frecuencia, mis parpados se cerraban cada nada y  mi respiración se tornaba profunda fácilmente… sí, estaba muy cansada, quería dormir, pero me negaba, no quería quedarme dormida, tenía miedo, en cuanto cerrara los ojos iba a despertar de ese lindo sueño y lo sabía, no quería, no tengo muchos de esos.

Ese simple recuerdo me hace sonreír, me toco la mejilla y mi sonrisa se amplia, pero es entonces cuando algo húmedo y frío toca mi mano… las lágrimas.

Claro, tenían que estar ahí, ¿por qué no?, a pesar de la infinita alegría que producía ese recuerdo, también aparecía esa opresión en mi pecho, nacida de la voz insufrible del fondo de mi mente, que no pierde tiempo en recordarme que sólo fue eso, un lindo sueño, tuve mucha suerte, pero ya terminó, ya pasó… no volverá a pasar, no durará más, hasta ahí llegó… se acabó…, y aunque me encantaría, ella y yo sabemos que no voy a hacer absolutamente nada para cambiarlo… después de todo, en ese instante, y tal vez aún ahora, y cada vez que recuerde su cariño, mi mayor deseo será su felicidad.

Jamás me había sido tan difícil conseguirla para alguien más, eso me frustra y entristece, quiero hacer algo, pero ¿qué?, no hay nada que pueda ofrecerle, no para que alcance la felicidad que él anhela… de nuevo me sentaré a observar, supongo que tendré que esperar a que el destino me permita intervenir.

Sigo sonriendo, sigo llorando, sigo sintiendo la fragmentación de mi corazón y la iluminación de mis ojos.

¿Por qué siempre me termino sintiendo enamorada?, yo, que sé de dónde y para dónde va eso, yo, que entiendo de que se trata ese asunto, yo, que sé que conmigo jamás terminará bien, que esto no es un libro, ni una canción, que en mi noche eterna, ese trozo de realidad no fue más que una bellísima ilusión.

Nuevamente me siento tonta… siempre es lo mismo, pero me empeño en seguirlo haciendo… en verdad ha de gustarme mucho vivir en ese mundo de fantasía, si cada vez que me doy cuenta estoy acomodando todo para iniciar otro capitulo.

Detesto sentirme así, impotente, olvidada, desilusionada… despierta, pero … estoy segura de que vale la pena despertar.

Amo el hermoso recuerdo que obtuve y que ahora conservo en ese lugar especial de mi alma, del que nunca le permitiré escapar.

Nunca antes nadie me había acariciado la cara, ni me había tomado las manos, ni se había dado cuenta tan rápido de lo que intentaba ocultar con ahínco en un instante, ni mucho menos se había molestado en acercarse y abrazarme… supongo que no había conocido a nadie antes con la valentía suficiente para abrazarme en el momento adecuado y mucho menos para decirme lo que necesitaba y quería escuchar, incluso sabiendo que eso sólo me haría llorar, es eso lo que buscaba con desesperación.

En el preciso instante en que creí encontrarlo me aferre a él como si de ello dependiera mi vida, pero tendría que alejarme y lo sabía, sólo quería que durará un poco más… que cuando lo recuerde la sonrisa dure un poco más que la nostalgia, que mis ojos sigan brillando después de que se sequen las lágrimas.

No quería negarme la oportunidad de sentirme protegida, incluso si era por un insignificante instante de mi vida. A pesar de todos los contras de los que era consciente, quise saber lo que se sentía poder relajarte un momento, sin preocupaciones, sabiendo que habría alguien justo a mi lado velando mi sueño, preocupado porque descansara y el mundo dejara de hacerme daño.

¿Qué me importa a mí ahora estar llorando? ¿Qué me importa sentir que las lágrimas quieren resbalar por mis mejillas como tan escasas veces lo han hecho en mi vida? ¿Qué me importa si mi cabeza está empezando a doler?… nada… no me importa estar sintiéndome tan mal, no mientras sea capaz de sentir esas manos cálidas tomando las mías para levantarme de mi asiento y luego con delicadeza borrar todo rastro de las lágrimas agolpadas en mis pestañas, para permitirme ver esa sonrisa que me dice que todo estará bien, para hacerme sonreía y luego abrazarme hasta que yo misma me crea capaz de seguir caminando sola.

Después de releer, noto lo increíble que puede llegar a ser mi imaginación de la realidad… en verdad que es confortable vivir en esta fantasía tangible.

¿Debería darle las gracias y responder sus preguntas?

Tal vez lo haga algún día… Cuando sea capaz de terminar diciendo o escribiendo lo que quiero, sin terminar desviándome de manera tan increíble…por lo pronto supongo que cambiaré el título y volveré a empezar.

domingo, 16 de septiembre de 2012

Te extrañaré…

Me dejaste.

Me dejaste aquí.

“No tuve opción”, dirías si pudieras, y lo sé, lo entiendo, pero eso no borra el que me dejaras.

Me dejaste aquí, aunque no soy la anfitriona, aunque no es mi casa… nadie se dirige a mí y eso lo agradezco.

Me dejaste aquí, ayudando a tu madre, sabes que jamás he podido con su espontaneidad, con su expresividad extrema.

Me dejaste aquí, acompañando a tu padre, sintiéndome una inútil por no saber cómo borrar el descontrol de esas facciones tan parecidas a las tuyas.

Me dejaste aquí, obligándome a utilizar un vestido negro, sí, tengo un vestido, sabes que odio como me quedan los vestidos.

Me dejaste aquí, con el cabello en uno de esos grandes recogidos, detesto no tener mi cabello en la cara y eso también lo sabes.

Me dejaste aquí, a soportar como tu amigo el morboso mira a tu hermana mayor y a mis amigas, insinuándoseles, incluso hoy.

Me dejaste aquí, muriéndome de frío por la falta de tela sobre mis brazos, mi cuello y mis piernas.

Me dejaste aquí, para escuchar a toda esta gente hablar de ti... en pasado.

Me dejaste aquí, sin tener a nadie que noté mi desaparición del salón donde se reúnen los hipócritas.

Me dejaste aquí, esperando que aparezcas detrás de mí mientras veo las estrellas y me pongas tu abrigo encima.

Me dejaste aquí, sola, sin tener a quién abrazarme para dejar salir mis emociones, en esta ocasión precisa, mi llanto.

Me dejaste aquí, abrazándome a mí misma, frotando mis manos en mis brazos, mientras aprieto mis parpados esperando que las lágrimas salgan de una buena vez.

Me dejaste aquí, rodeada de tantos y  sintiéndome tan sola.

Me dejaste aquí, a enfrentar sus miradas llenas de un profundo recelo por ser yo quién reemplace a tus padres mientras los míos los consuelan.

Me dejaste aquí, a despedirme por tus padres de todas estás caras engañosamente compungidas y ocultamente molestas porque no podrán sacarme nada a mí.

Me dejaste aquí, sola, a enfrentar a todos estos extraños que dicen sentirlo cuando ellos, tú y yo sabemos que no es verdad.

Me dejaste aquí, a recibir los pésames que tu madre y tu hermana no fueron capaces de seguir soportando.

Me dejaste aquí, parada reemplazando a tu hermano, que prefirió no enfrentar nada de esto y darme su lugar.

Me dejaste aquí.

Me dejaste.

Nadie sabe lo mucho que llegaste a significar para mí.

Todos creen que estoy aquí por obligación, como un compromiso social más de mis padres con el que cumplo por ser la hija responsable, a pesar de mi carácter.

Lo que no saben y no entienden, lo que ni los desconocidos, ni mis padres, ni los tuyos, ni nuestros amigos… lo que ni siquiera tu sabrás nunca, es que, a diferencia de la mayoría aquí, yo realmente lo siento.

Realmente siento que no estás aquí, y te extraño, te extraño tanto, y ya no lo soporto más, como puedo me desenvuelvo de ese abrazo frío que me intenta dar la anciana madre interesada de esa amiga tuya que jamás me agradó.

Me alejó de ella, por suerte ya no quedan muchos, podrán irse sin ser despedidos, tal vez se enojen, pero como tu hermana, tu madre, tu padre y tu hermano, yo ya no soy capaz de soportarlo más.
Camino con tanto aplomo como puedo, aunque mis pies, mi corazón, mi piel, mi mente y mi espíritu me están matando.

A travieso las primeras puertas de cristal que veo, bajo las escaleras del balcón, me dirijo a la fuente, creo que por fin podré dejar de contener el llanto, me siento con la espalda en un árbol, tras unos rosales en flor.

“Nadie me encontrará aquí en un buen rato” , pienso.

–Eso mismo pensé la primera vez que estuve aquí– miro al cielo.

–… – siento como algo en mi corazón termina de quebrarse cuando proceso mis palabras lanzadas al viento. Abro mis ojos. Me doy cuenta.

–Ahora es cierto – por fin dejo escapar un sollozo y mis lágrimas ruedan por mis mejilla, no una o dos, son dos ríos que no dejan de fluir mientras intento mantener mi vista en la luna, las siento llegar al límite de mi rostro y resbalar hasta mi cuello, y no se detienen. Nada dolió tanto en todo este tiempo, nada dolió tanto como la veracidad de este ultimo descubrimiento.

– Ahora… ya no estás… para encontrarme – cierro mis ojos con fuerza, me cuesta hablar, no puedo evitar hipar, dejó caer mi cabeza, rogando porque algún día este dolor se detenga.