Hay seres horribles plagando esta tierra, y tal vez yo no pueda hacer la diferencia, pero puedo intentarlo. Me gusta creer que soy una buena amiga, no porque me guste, sino porque es donde caigo inevitablemente, no es que me moleste, demasiado, pero si ese es el papel que debo jugar lo haré bien.
Soy la clase de amiga que te dirá la verdad en la cara, con tanto tacto como sea posible, pero lo haré, porque no tolero que las personas con oportunidades se dejen consumir por un abismo justo frente a mí, así no funcionan las cosas, no para mí.
Porque he visto desde aquí, como seres insignificantes llegan a ser felices, obtienen lo que quieren, de las peores formas, pasando encima de cualquiera, dejando a su paso estelas de destrucción, cadáveres de sueños e ilusiones despedazados, e incluso en algunos casos seres a quienes les arrancaron su estrella y los dejaron sin luz, perdidos en el hoyo negro, sin posibilidad de escapar. Incluso algunos muertos.
Pero las cosas no deberían ser así, porque aunque el mundo este poblado por seres insignificantes, no es su culpa, ellos son así, jamás podrán dejar de ser animales sin sentido, con egos infinitos que necesitan ser saciados con el mundo material; no, la culpa no es de ellos, la culpa es de los otros que no entienden que caer no significa morir.
¿Acaso no ven que desaparecer no implica llegar a un lujar mejor?, ¿por qué dejarse ganar por un mundo de deshonor?, hay algunos que son mucho más, pero se dejan pisotear, ¿porque hay que mantener la calma y conservar la esperanza?
No, ilusos, ilusos, ilusos, la esperanza es para los débiles, para los condenados, quien se resigna a esperar se empieza a hundir en su propio infierno de desesperación, porque nada ni nadie va aparecer de la nada para rescatarlo, ¿qué tan obtuso se debe ser para creer que esperar es la solución de los problemas o la corrección de los errores o la recuperación de las oportunidades pérdidas?
Demasiado diría yo.
Por eso, aunque no sea yo un ser de sapiencia suma e ilimitada, paso mi vida intentando abrir los ojos de aquellos que a mi criterio merecen seguir aquí, salir adelante, seguir andando, recuperar sus estrellas y salir del maldito poso en el que los han aventado.
Porque, sí, hay escaleras, pero es mejor esperar a que de la nada aparezca un mar de felicidad, que salir del hoyo y buscarla.
Así que ese es el tipo de amiga que soy, con la que puedes contar para que te explique lo que con tanto ahínco deseas rechazar, para sacarte del hoyo, si es necesario a punta de golpes, para abrirte los ojos con terapia de shock y demostrarte que caer no es tan malo y que levantarse no es tan difícil.
¿Y qué me importa a mí que se enojen, se sientan humillados o indignados?
¡Pues nada!, porque estoy haciendo mi trabajo, y nada ni nadie me va impedir traer de regreso a quienes merecen la pena, porque hay mucho que quiero que sea hecho, pero como yo no puedo hacerlo, lo que sí puedo hacer es empujar a los que sí pueden.
Y la mejor parte es que las personas me toleran durante el tiempo suficiente como para descubrir sus demonios y entender como exorcizarlos, porque la vida se pasa volando y mientras yo soy tratada de la mejor manera posible por pesar, mientras la gente me ve como su acto de caridad, yo espero pacientemente, observo y analizo para decidir a quien debo salvar y a quien debo dejar atrás.
Y mientras tanto puedo tantear el terreno, después obligarles a pasar por él, hacerlo más difícil cada vez, porque el día llegará.
Ese día tu lástima se va a acabar, te vas a enojar mucho y no vas a querer volver a saber de mí nunca jamás, y como a mí me importa que uds. sean felices, pues yo te voy a dejar en paz.
Básicamente yo me la paso esperando que ese día llegué con todas las personas, porque llegará y lo sé, pero mi mayor esperanza es que cuando ese día llegué, al menos me pongan una pizca de atención y cuando lo necesiten recuerden mis palabras y les sean útiles, yo no necesito nada más, porque sé como son las cosas y lo único que necesito es recordarlo de vez en cuando, porque se me olvida con facilidad, pero si no soy capaz la vida, por suerte, me da los golpes que necesito.
Así que sí, aquí estaré cuando me necesites, y cuanto más lo hagas más pronto desapareceré de tu vida, pero, ¿la verdad?, prefiero ser la amiga invisible y olvidada, siempre y cuando pueda seguir ayudando a mi manera.
Porque en mi opinión muchos necesitan algunas sacudidas para abrir los ojos, para verse al espejo como son, para dejar de lamentarse y flagelarse, para levantar de nuevo la frente, sonreír al cielo y dar el siguiente paso sin miedo.
Y si lo que se necesita es un par de palabras duras, pero honestas, dichas con cariño sincero, pues ahí estaré.
No hay comentarios:
Publicar un comentario