Si no hubiese sido por la mala decisión que inconsciente e irresponsablemente tome hace 5 años exactamente, hoy no estaría aquí en mi habitación soñada, en mi verdadero hogar, con mi familia completa, acostada a mitad de mi alfombra, como si de un muerto se tratara, mirando al oscuro techo y sufriendo por dentro, ahogándome en lagrimas imperceptibles, repasando todos y cada uno de los momentos que me carcomieron la mene en ansiosa curiosidad, sin saber que, lo único que había buscado en mi infancia era, no recordar.
Siempre me queje de no tener memoria, mi recuerdo más lejano era de mi primer día de primero de secundaria, el resto de mi memoria había sido encajonada en un rebuscado escondrijo del rincón más lejano de mi inconsciente, con mil candados, cien puertas y diez laberintos, allá en aquel recóndito lugar del que jamás debió salir.
Hasta este día en que rogué a cualquiera que me quisiera oír que me los devolviera, que quería recuperar mi infancia, cuantas lagrimas deje correr, me cegué por dentro, no pude llorar más por falta de lagrimas... y todo lo hice única y exclusivamente para descubrir, lamentablemente, que aquello que no se quiere se olvida; y, definitivamente hay conocimientos sin los que es preferible vivir.
No me debato entre la vida y la muerte, no por lo pronto, pero si sé que debo cumplir con algo y recuperarme, no soy quien me he creído, no soy quien han pensado, no soy lo que he querido; y, hoy cuando por fin creí poder ser completamente feliz, cuando mis sueños se hace realidad, me reencuentro conmigo y a mi pesar descubro que estos no son mis sueños y que esta no es mi felicidad.
Cuando creí empezaría el final, no me llegó más que el final del comienzo.
Qué puedo decir? Siempre había querido ser la mala de la película, nunca la heroína.
Me levanto, me miró al espejo y con una sonrisa sardónica me doy cuenta que ahora es más fácil tomar ese papel que antes. Seco las lágrimas, me arreglo un poco el cabello, me estiro un poco la ropa, tomo mis gafas oscuras y mi cazadora de cuero. Una última mirada, la misma sonrisa, el mismo brillo.
De acuerdo, que el juego comience.
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