A pesar de lo cliché de la frase, necesitaba decirla, nuestra vida, la mía, y muy probablemente también la tuya, no es difícil.
Seguramente estudias, tus padres tienen trabajo, si los tienes tus hermanos estarán bien, muy posiblemente no estás pensando de dónde sacarás dinero para darle un detalle a alguien en navidad, ni estás llorando en la noche junto a tu madre que se lamenta por que no pudieron armar un árbolito de navidad...
Es poco probable que cuando leas esto, no pienses que es otra reflexión cliché, de esas que te hacen leer en el colegio, no importa que pienses ahora de esto, lo importante es lo que pensarás cuando termines de leer.
Porque a pesar de lo cliché que pueda sonar hoy me siento afortunada... en realidad no sé lo que es el sufrimiento, así me queje, así lo siga haciendo, yo no he sufrido.
Yo no sé lo que es perder todo lo que has tenido por obra de la naturaleza, yo no sé lo que es perder un ser querido, realmente amado en un accidente, no sé lo que es ver a tus parientes muriendo de hambre, no sé lo que es no tener un techo bajo el cual descansar, no sé lo que es no poderte resguardar del frío, no sé lo que es no tener que comer, no sé lo que es llorar por verdadero sufrimiento.
Más allá de riñas hogareñas, de sentimientos de traición, de decepción, de soledad esporádica.
Quisiera que las personas sintieran el sufrimiento ajeno, que lloraran las desgracias de los demás y que sus lagrimas se convirtieran en ayuda, no es totalmente cierto que el mundo es tan terrible como lo pinto, menos en estás épocas en que conmover un corazón es tan sencillo.
Sólo me senté a pensar, en que la vida tal vez no sea perfecta, pero definitivamente no es mala, podría ser mucho peor, podría estar sola, podría tener frío, podría estar llorando, podría estar intentando dormir bajo las estrellas, podría estar escuchando disparos.
Las lagrimas de un niño son las que más siento, las que son reales, las de dolor verdadero, las que fluyen de sus ojitos brillantes cuando sus pequeños e inocentes corazones se parten, no debe ser fácil decirle a un niño que no tiene nada que no puedes darle lo poco que quiere, es incluso doloroso ver sus rostros sonriendo sinceramente por recibir un dulce, unas galletas, no es justo.
La vida no es mala, es dura, dolorosa, y triste... pero no para mi... no, yo estoy bien, yo estoy muy bien, aún ahorita con los ojos enajenados en lagrimas, sé que estoy bien.
Más allá del dolor que he podido creer que siento, yo puedo esconderlo y serle útil a quien lo necesita, porque a pesar de lo que crea mi dolor es soportable y fácil de olvidar, si con ello puedo conseguir una sonrisa de verdadera alegría.
En mi vida he aprendido a ver la vida con ojos humanos, con ojos sensibles... a pesar de no tener el poder de hacer mucho, me gustaría que tu, que los demás, que muchos otros, pudiesen entender las cosas dándole verdadera importancia a aquello que lo merece... por qué?... porque paulatinamente, con el paso del tiempo, llegarían a hacer algo por conseguir esas hermosas sonrisas.
En especial en esta época del año.
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