*La Muerte No Es Más Que Un Reflejo De Lo Que No Quieres Ver*
*La Vida Es Sólo El Tiempo Que Antecede A La Muerte*
(no los desperdicies...)

Cobayo...

Cobayo...
...with the hedgehog's dilemma...

lunes, 7 de febrero de 2011

Prospecto de introducción?

La noche era oscura, a penas se notaba la silueta de la luna detrás de la gran cantidad de nubes, la escasa luz provenía de los pocos relámpagos; hacia frio, demasiado frio; y, las gotas de la tormenta que caían a raudales, impedían que se pudiera resguardar; el parque, con esa gran cantidad de arboles y el ensordecedor ruido de los múltiples e insoportables truenos, todo, en conjunto, daba la sensación de un bosque de cuento de terror.

En la entrada del parque, ahí estaba esa niña, con su fiel y felino amigo en el hombro derecho comenzó a seguir el camino que llevaba al otro extremo del parque, caminaba atenta a los sonidos y a lo que podría aparecer por el camino.

En noches como esa, ya tan comunes en esa ciudad, agradecía tener tan buena vista para enfrentar la oscuridad, una oleada fuerte de aire helado le obligo a detenerse por un momento, se arrebujó mejor entre la gabardina gris que había elegido ese día, deseaba con ansias no haber sido tan noble.

En verdad, deseaba haber dicho no, pero la voz desesperada y entrecortada que se había dirigido a ella desde el otro lado de la línea hacia no más de 15mins. no se lo permitió; la conocía, conocía esa voz, nunca antes había sonado agitada, parecía estar al borde de la inconsciencia; y, a pesar de eso fue capaz de captar un ligerísimo tono, muy en el fondo del sonido, era miedo, horror en su más pura forma.

Sintió miedo, se pasmo, no podía pasarle nada, no ahora, ya había pasado demasiado tiempo; ¿ó no?

Sacudió su cabeza suavemente de izquierda a derecha, intentando infructuosamente desaparecer esos lúgubres pensamientos de su mente, odiaba sus ideas paranoicas, las detestaba desde la primera vez que se había sentido turbada por ellas, odiaba todo turbio espejismo con respecto a alguien más, que aparecía frente ella, principalmente los odiaba porque solía tener razón en ellos.

Cuanto más lóbregos eran sus pensamientos más fácil era que se hicieran realidad, los odiaba.

Moonlight restregó sus bigotes contra su mejilla; sólo él era capaz de devolverla a realidad; lo amaba, de no haberlo conocido estaba segura que estaría reclusa en un manicomio.

El silbido del viento era agudo, helaba los huesos y erizaba la piel, de cualquiera; de cualquiera menos ella, sus sueños solían ser peores, chasqueo la lengua y puso en blanco los ojos mientras alzaba la mirada al cielo, le parecía ridículo que aún intentaran asustarla con cosas tan simples.

Unos pasos se oían a su espalda, siguió andando, cuando el crujir de una rama al quebrarse resonó durante un segundo de silencio, se detuvo.

-Moonlight- Con ese susurro y una simple mirada, el gato salto de su hombro.

Cayendo elegantemente en los adoquines de piedra del camino, dándole la espalda a su ama, sus ojos brillaron por un instante con el resplandor de un nuevo y bastante cercano relámpago.

Mientras el eléctrico destello seguía iluminando el rededor, se escucho el trueno ensordecedor junto con un grito, entonces ella volteo.

El gato la miraba, parecía sonreír, una sonrisa macabra.

Ella volteo y siguió caminando, al fin y al cabo debía llegar.

El gato sin complicaciones subió al árbol más cercano, y haciendo uso de las ramas la alcanzo hasta posicionarse de nuevo en su hombro.

Ella no se inmuto ni dejo de caminar, tan sólo acelero un poco el paso al vislumbrar el final de la calle de salida del parque.

En cuanto lo alcanzó, algo vibro en su vestimenta, miro el teléfono con suspicacia, no parecía lógico que le estuviera llamando de nuevo, tenía un mal presentimiento, no contesto.

La antigua residencia de tres pisos a la que se dirigía no estaba lejos, sonrío, si fuera una cobarde habría rodeado el parque, se habría demorado demasiado más.

Aún había esperanza, recorrió el tramo de calle faltante por en medio de la vía de automóviles, estaba demasiado tarde y no sentía los típicos sonidos de ningún motor.

Reviso el reloj, 23mins. en total, aún tenía algo de tiempo.

Se apresuro en subir las escaleras del pórtico, como lo esperaba, la puerta estaba abierta, las bisagras rechinaron cuando la abrió, Moonlight se acomodo sobre su cabeza en cuanto pudo, se quito la gabardina mojada y la dejó en un perchero a la izquierda del marco de la puerta, intento encender las luces, nada.

Suspiro y subió las escaleras lo más rápido que pudo, en la habitación del segundo piso la pareja dueña de la casa dormía, escucho un golpe en el tercer piso, sus ojos se entrecerraron con odio, subió lo que faltaba de esas inmensas escaleras.

¿Por qué esa casa tenía que ser tan malditamente grande? ¿Por qué precisamente su habitación tenía que estar al final del pasillo más largo?

Bufo en desesperación, apartando con un movimiento de su cabeza un mechón de cabello que le caía sobre los ojos.

La puerta se abrió antes de que la alcanzara, reviso su reloj, 3mins.

Lo había conseguido.

Tomó su encendedor del bolsillo, entró, lo encendió con la mecha al mayor tamaño posible, el aroma del gas le inundo la nariz por un momento y el destello le cegó por segundos.

Moonlight salto al suelo.

Se escucho un maullido desde el rincón más cercano a la ventana de la habitación, de nuevo sonrío, pero esta vez con un brillo de alegría perversa en sus ojos, se dirigió al lugar con la mecha encendida, tomó un trozo de papel de su bolsillo, le prendió fuego y lo aventó al lugar exacto de donde provenía el maullido.

Se escucho un aullido, un chillido a un volumen capaz de reventar los tímpanos, agudo y desesperante, alcanzo a congelarle la piel por un segundo, siempre sonaban horrible esos bichos, escucho como iba perdiendo fuerza, era lamentable, se acerco de nuevo a la puerta y encendió la luz.

En esa esquina algo se quemaba, algo informe y oscuro, ya no era más que unas cenizas de aspecto verdoso, olor nauseabundo, textura demasiado rasposa y algo babosa.

Su nariz se torció un poco en una clara mueca de asco, la masa amorfa seguía emitiendo leves chillidos e intentando moverse, sacó una daga de la pequeña funda en su cinturón, con la misma mueca acompañada por una mirada despiadada se acerco, se inclinó ante lo patético que se veía ese cuajo, una sonrisa torcida se instaló en su boca y lentamente, muy lentamente atravesó a la masa verdusca de lado a lado con la daga.

Hizo después, unos cuantos cortes más, hasta que el ser baboso dejó de moverse y de chillar, abrió la punta de la empuñadura de la daga y dejó caer una gota del líquido que contenía, un humo espeso inundo la esquina, negro y con el aroma del azufre, intentó acercarse a ella.

Pero Moonlight se posó en su hombro, lanzó un zarpazo sobre la nube espesa y se deshizo en el aire.

No quedó nada que pareciera extraño en toda la habitación.

A excepción de una marca que parecía haber sido hecha con hierro ardiente sobre la madera del suelo, justo donde había estado por última vez el cuajo, se arrodillo y la observo.

Su semblante cambió a uno de desilusión, no era más que una alimaña verde.

Esperaba algo mejor.

Las alimañas no eran más que trozos de almas vengativas que adquirían fuerza con el tiempo y las emociones perturbadoras, llegaban a tomar la fuerza suficiente para dañar a los humanos, eran bastante a mórficos y despedían un aroma horrible.

Necesitaban de un demonio para existir, si, pero tan sólo una caricia era suficiente para crearlos, si eran expuestos a demasiada crueldad se hacían fuertes, de lo contrario no podían más que vagar como fantasmas.

Una verde, era poderosa, podrida, pero poderosa, las verdes se refugiaban en los rincones más sucios y tendían alimentarse de pequeños animales ó insectos muertos, lo que estuviera al alcance, eran peligrosos cuando pretendían “volver” de lleno al mundo material, pues mataban para dejar podrir los cuerpos y devorarlos.

-En mi opinión son los peores, me producen demasiado asco, supongo que no hay remedio-Suspiro profundamente, se quitó el guante negro de la mano derecha y la estiro frente a sí, cerró los ojos y unos segundos después la punta de su dedo índice brillo muy tenuemente, abrió los ojos y repiso con su dedo el símbolo del suelo, a medida que lo movía la marca iba desapareciendo, cuando terminó y una esferita de color verde translucida quedo en el suelo.

La miro con recelo.

-¿Cómo es posible que sea tan bonita? esos bichos son horribles-Dijo mientras tomaba la daga, recogió la esfera y la posicionó sobre la gema al centro de la empuñadura, la cual parecía estar llena con humos de colores, la dejó caer sobre la gema y una vez dentro, la esfera dejó paso a un hilillo de humo verde.

-Y listo, es el cuarto este mes-Observo la daga a la luz de la bombilla, como siempre no tenía ni una sola mancha, la enfundo de nuevo y se volteo a la ventana.

En el alfeizar Moonlight la observaba cómodamente sentado.

Le sonrió, una sonrisa que sólo ese gato conocía, bonita. Le dio la espalda, con cuidado tomó el cuerpo que estaba en el suelo, era pesado, no creía poder levantarlo, un nuevo suspiro escapo de sus labios, alzó su mano izquierda, cerró los ojos, se concentró y lentamente el cuerpo se alzó del suelo, lo levito con cuidado hasta la cama.

Se acercó a él, le vio el rostro pálido y todavía constricto por el miedo, no había pasado nada más allá del susto, le cubrió con las mantas, le acarició el cabello y se dirigió a la puerta, mientras Moonlight volvía al suelo desde el alfeizar y caminaba hacia la salida con ella.

Apago la luz y un sonido la detuvo a penas paso el marco de la puerta.

-¿Eres tú?- La voz era somnolienta- Si viniste...-tenía un tinte de alegría-Sabía que podías ayudarme-

-¿De qué hablas? no ha pasado nada, me quedé dormida mientras terminaba las gráficas, el trabajo está listo en tu escritorio, no olvides llevarlo mañana, ya es tarde y debo irme- Le miro por encima del hombro con la mirada fría

-Qué? no, había un... una cosa, no sé que era... olía horrible y tenía unos colmillos afilados...-

-Fue un sueño, llevas dormido las últimas dos horas-Los ojos de él se abrieron de par en par, no podía ser eso cierto, el recordaba haberlo visto, pero... en verdad sonaba descabellado lo que decía, si debió ser un sueño, una pesadilla, pero no estaba convencido del todo, intento levantarse .

-No te levantes, ya me voy-Volvió de nuevo el rostro y dio un par de pasos fuera de la habitación.

-¡Espera! es demasiado tarde, no puedes irte sola, si quieres te acompaño ó quédate aquí-Se apoyo de lado en su codo, mientras intentaba distinguir la silueta de ella.

-No, gracias-

-Pero...-

-Ya te lo he dicho, yo nunca estoy sola-Volteo el rostro una vez más, sus miradas se conectaron por un segundo, un destello verde apareció en sus ojos negros, ó eso creyó ver él-Hasta mañana, que descanses-Se dio la vuelta y se perdió en las sombras del pasillo

Él podía oír levemente sus pasos ¿qué hora era acaso? tal vez debería volver a dormir ¡un momento! ¿iba a dejar que se fuera sola a su casa? como era seguro atravesaría el parque, era peligroso ¿en qué estaba pensando? escucho la puerta principal cerrarse.

-¡Rayos!-Abrió las puertas de cristal del balcón y se asomo, ahí estaba, como lo pensó, caminando hacía al entrada del parque son su gato en el hombro.

¿Su gato en el hombro? ¿de dónde había salido? ella no llegó son su gato a su habitación, que extraño.

Se detuvo, la observo ¿habría sentido algo extraño? ella volteo y lo miro, el gato también lo miro.

Él sonrió y se despidió con un movimiento de su mano izquierda mientras se apoyaba en la baranda del balcón.

Ella sólo lo miro con extrañeza, movió negativamente la cabeza mientras sin quererlo una sonrisilla ladeada se formaba en su boca, se volteo, tomó a Moonlight entre sus brazos y siguió caminando.

La observo hasta que le fue imposible por los árboles del parque, aún tenía la sonrisa en la cara.

Si, era su amiga, así la consideraba, una gran amiga, extraña si, bastante peculiar, pero le tenía mucho cariño, era como su hermana menor, aunque sólo fuera un año mayor a ella.

Su amiga, con tantos secretos, tantos secretos que creía el no conocía.

-Siempre has sido buena guardando las apariencias ¿verdad?-Le hablo al viento, con alegría

-¿Y que esperabas?-Una voz felina y femenina le hablo desde atrás

-No sé, Soleil. Esperaba que fuera una niña normal, no mi compañera de juegos- le sonrío con arrogancia a la gata siamesa que se había sentado junto a su brazo en el barandal.

-Bueno, el destino es caprichoso-Dicho esto bostezo felinamente y salto hacia el cuarto-Durmamos, esa alimaña hacía demasiado alboroto y no me dejo dormir, además no falta mucho para el amanecer-

-Es cierto-miró por última vez el cielo antes de entrar y cerrar las puertas de nuevo. Se metió en la cama y se cubrió con las cobijas-Buenas noches, Soleil-

La gata se acurruco a los pies de la cama.-Que descanses, Alex-

Mientras tanto al otro lado del parque, una joven estaba llegando a la salida.

-Y entonces ¿qué piensas?-Moonlight atrapado en los brazos de su ama, miraba hacia arriba.

Se detuvo, bajo la cabeza y lo miro por un momento. Volvió la mirada al frente y siguió caminando.

-La verdad, ya no sé qué pensar - Siguió caminando hasta su casa con la única intención de llegar a su cama y dormir, se concentró en esa idea todo el camino, no quería volver a los pensamientos tormentosos, se concentró en cada paso que daba, en entrar a la casa, subir las escaleras.

Dejó al gato Negro sobre su cama mientras se cambiaba, una vez acostada Moonlight se acurruco junto a su almohada.

-Moonlight, tú crees que ellos sean...?-Se quedó mirando el techo

-Es posible, de cierto modo me recuerdan a nosotros, además coinciden con nuestros compañeros-

-mmm... No sé que tanto me gustaría que fueran ellos-

-Ni yo lo sé, pero es hora de dormir, pronto amanecerá-El gato se acurruco más en sí mismo y escondió su cabeza-Descansa, mi Daralyn-

Ella se acomodo de lado, dándole la cara al gato, sonrío-Que tengas dulces sueños, Moony-Le acarició la cabeza y cerró sus ojos.

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