*La Muerte No Es Más Que Un Reflejo De Lo Que No Quieres Ver*
*La Vida Es Sólo El Tiempo Que Antecede A La Muerte*
(no los desperdicies...)

Cobayo...

Cobayo...
...with the hedgehog's dilemma...

miércoles, 1 de abril de 2009

La constricción de lo posible


Constricción: Limitación o Reducción de algo.


La constricción de lo posible: La limitación y/o reducción de lo posible.


Si, bonitas palabras pero de cierto modo horribles significados... después de todo ¿a quién le gusta sentirse limitado?... La limitación de lo posible... eso es horrible ¿no?


Recuerda cuando eras un pequeño, cuando todo era fácil, cuando tu vida era magia con los cuentos que te leían o te contaban todas las noches antes de dormir, sí, los mismo con los que cada noche soñabas, esa época era mágica, los dragones, las espadas, las brujas y los magos, era muy bonito pensar que los cuentos eran realidad, que tú vivías en un cuento de hadas, a veces siendo el caballero o la protagonista, a veces siendo el dragón porque te parecían geniales, hay quién incluso prefería hacer el papel del malo o la mala, porque era chévere... siempre viviendo en cuentos, siempre siendo parte de una historia llena de magia aventuras y fantasía...


Sí, recuerda cuando creías en Papá Noel, Santa Claus, San Nicolás, o como sea que llames a ese hombre gordo de barba blanca y traje rojo, que cada noche buena llegaba por tú chimenea a llenar tu árbol de regalos y la bota que colgaste en la chimenea con dulces... o cuando esperabas con ansias el día de pascua para poder buscar a ese conejito escurridizo que cargaba muchos huevos de chocolate en su canasta, incluso qué tal esos reyes magos que en el primer mes del año dejaban un regalo en tu ventana, o por supuesto, a la que llaman el hada de los dientes, sí, nuestro querido Ratón Pérez... que se lleva tus dientes de niño y te deja dinero o regalos a cambio de él... ¿sabes que es lo triste?... que a medida que pierdes tus dientes es porque vas creciendo.


Sí, crecer, es una palabra horrible ¿no te parece?, al crecer te diste cuenta de que ese hombre que te dejaba regalos no era otro que tú padre, tú tío, un abuelo o un primo que lo hacía por no arruinar tu infancia, al crecer, te diste cuenta de que el dichoso conejo no existía y por eso jamás lo encontrabas, al crecer notaste que el regalo de tu ventana dejó de llegar, al crecer supiste que tus dientes los tenía guardados tú mamá en dónde ella esperaba tú nunca los fueras a encontrar... y es entonces cuando te das cuenta de que esas historias tan hermosas llenas de magia y fantasía, esas aventuras extraordinarias que vivías, no eran más que una imaginación de niño, porque cuando por fin empezaste a abrir los ojos notaste que la realidad no era como lo que imaginabas.


Llegaste al colegio a tratar personas traicioneras, a saber de los sufrimientos de la gente, conociste la violencia, las mayores mentiras, las puñaladas por la espalda, el suicidio, el dolor que no habías conocido antes, porque antes sólo te negaban una cosa, o te pedían que no molestarás, o simplemente te daba un capricho... después no importaba que hicieras de un momento a otro te sentías dolido, las personas a tu alrededor se burlaban de ti, querían hacerte sentir mal, nunca hacías nada que para ellos estuviera bien, te volviste solitario y frío... ¿si la gente iba a maltratarte porqué tú no podías maltratar a la gente?.


Sí, ese golpe duro, de ver que nada en la realidad es como te hacían pensar, cuando creces todo parece triste, gris... y a menos que tus padres te mantengan en una burbuja de cristal de la que no salgas... el dolor llega hasta tu alma y te empieza a carcomer el corazón... y a pesar de eso vives algunas cosas que parecen de cuento ¿no?... ese noviazgo, esos amigos, esa noche en que dormiste en otra casa, aquel día en el que se saltaron una clase sólo para revolotear y reír en paz... al menos por un rato.


Luego, bueno, luego te toca tomar responsabilidad, te toca oír a tus padres pelear pensando en que se van a separar, ves a tu madre llorar, tus profesores te regañan, tus amigos te maltratan y tus compañeros se burlan de ti... eso si no es que te temen, porque llega un punto en el incluso tus padres te temen.


Es en ese momento en el que lloras internamente pensando en esas ilusiones, en las que te gustaría volver a vivir, y te das cuenta de que lo posible es limitado, de que tus sueños de fantasía no se pueden cumplir porque la vida real es otra, porque todo aquello que es posible tiene un límite, está restringido y no hay nada que ni tu ni nadie más pueda hacer para alcanzarlo, lo sé, lo sé, créeme que lo sé, esas ansias por lograr un universo alterno en el que puedas ser feliz y no poder lograrlo porque no sabes cómo atravesar las barreras de lo posible, porque no sabes traspasar las líneas que marcan los límites, porque ni siquiera estás seguro de que exista una línea que designe los límites de lo posible, simple y sencillamente porque después de tantos golpes y desilusiones ya ni siquiera estás seguro de que exista algo más allá de lo posible.


Malditas restricciones ¿no? si no existieran podríamos hacer de esta vida lo que quisiéramos vivir en un mundo al revés en el que las cosas serían lo que quisiéramos y no lo que tienen que ser, porque simple y sencillamente no tendrían que ser nada paradigmático ni previamente creado... sería nuestro mundo ese en el que llovería dentro de las casas, los muebles estarían de cabeza, los cuadros completamente torcidos y podríamos sentarnos a hablar, a admirar esos cuadros y a acostumbrarnos a esa realidad, a vivir en esa extraña y deforme ilusión en la que no habría paradigmas ni nada por el estilo, seríamos tú, yo y todo aquel que se quiera pegar al plan, si al plan de destruir la realidad acomodarla a nuestro gusto y disfrutarla, hasta el fin de nuestros días, hasta lograr que alguien más siga con ese estigma del odio a lo real y la espera de la fantasía...


Pero si viviéramos en esa fantasía... si eso fuera lo real... no tendría también estas barreras ¿o sí?... si, las tendría ahí estarían, y sentiríamos que estaría perdida y que tendríamos que derribarlas como lo sentimos ahora, y ¿de qué serviría vivir allá si estaríamos deseando traspasar esos límites y trasgredir esas restricciones con el fin de terminar en una realidad como al actual?...


¿De qué sirve imaginar si a la larga jamás vamos a encontrar el límite que debemos que traspasar?

1 comentario:

Lilie McCarthy dijo...

Es lo mismo que me pregunto siempre, porque esos mundos que he creado, en donde la palabra "límite" supuestamente no existía, suelen desaparecer por un tonta realidad que le tiene envidia a la imaginación. Crecí y qué aun guardo mis sueños y mis encantados mundos y personajes, y sabes ahora que conozco más ésta realidad, gracias a que crecí, de alguna manera lo que imagino se ha hecho más grande porque los conociemientos lo han ayudado a aunmentar, pero soy conciente que cuando la realidad me golpea por completo cuando estaba viviendo una de mis mayores fantasias o aventuras, duele más y es más duro volver acreer en lo que he creado n_n