Quería saldar esa deuda, contigo, lo juro que quería. De hecho casi lo hago, de hecho escribí uno, tu mensaje bonito y sincero, sí, lo escribí, sólo me niego a publicarlo, al menos por ahora y en parte por mi dignidad.
Sin embargo ahora, mientras me disponía escribir un poco más objetivamente para ti noté que no puedo, simplemente no puedo escribirte algo bonito y sincero para que lo leas, no ahora al menos.
En cuanto empecé noté... que si escribo algo bonito no será sincero y si es sincero probablemente no será bonito. El enojo, la tristeza, la desilusión, la decepción, la humillación y el fastidio no me permiten hacer ambas cosas al tiempo. Mi mente es una tormenta eléctrica, quiero apretar tu mano y gritarte, darte una cachetada y consolarte, alejarme y acercarme, hacerte daño y evitarlo, por esto y mucho más siento que estoy enloqueciendo.
Así que... Tomo aire, respiro profundamente, suspiro, intentó centrarme de nuevo, me calmo... y ahora... Ahora seguiré escribiendo en otra parte... vamos a ver que sale.
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