Estoy cansada de recordar.
Ni siquiera me creo capaz de saber qué debo sentir, no sé si de debo estar feliz porque mis opiniones están intactas, aún me molesta la humanidad y aún no encuentro muchos que valga la pena salvar, pero... la triste realidad es que tampoco sé si debo estar deprimida, porque, a pesar de todo, nada ha cambiado.
Antes estaba tan carcomida por mi ira y mi desesperación que mi tristeza no tenía cabida, no importa cuanto me esfuerce en negarlo, antes yo tenía complejo de superioridad, porque, para bien o para mal, en ese pequeño mundo en el que me encontraba yo era lo mejor que se podía encontrar.
Ahora...
Ahora...
Ahora...
Sólo estoy enojada conmigo misma, porque ahora sé que no soy lo mejor de nada, de hecho, sé que nunca fui ni siquiera buena en algo. La parte más abrumadora de esta mezcla inaguantable de desesperación y tristeza es que sé que es verdad. No valgo nada, no sirvo para nada.
No soy bonita, ni atractiva. Y esta es otra cosa que me esforzaba demasiado en ignorar, siempre me he negado a permitir que alguien se enteré de cuánto me molesta esta realidad... la verdad es que estoy harta, completamente cansada y aburrida de esto, me parto la cabeza buscando razones, motivos, ¿por qué?, ¿por qué nací así?,, ¿por qué estoy tan jodidamente destinada a estar sola el resto de mi vida?... Estoy completamente mamada de ser gorda y fea, y estoy aún más mamada de haber hecho absolutamente todo lo posible por cambiarlo y no lograrlo.
Then again... antes al menos podía escudar mi fealdad en "mi inteligencia", pfff, patrañas, ¡ridiculeces!, ¡basura!, un montón de viles mentiras de las que me dejé convencer. ¡Por favor!, siempre había sabido que no valgo nada, no sirvo para nada, soy inútil, bruta, lenta y torpe, pero nooo, tenían que empeñarse en convencerme de lo contrario. Inteligente yo, ¡jah!, ¡claro!, lo decían como si, de hecho, ¡fuera posible!
Estoy tan cansada, TAN cansada, de mirar atrás, de recordar, de ver que soy la misma de antes, que estoy peor, que no he mejorado, ni siquiera cambiado, lo único que he aprendido es a fingir mejor, a esconderme mejor, a encerrarme mejor y aceptar más fácilmente la resignación.
No quiero recordar más, por nadie, no más, no quiero, estoy cansada de extrañar y ser olvidada, sobre todo, odio ser olvidada, ser un animalito callejero, ¡una obra de caridad, ya no más! No me importa cuánto necesito tú lástima, lo único que importa es que ¡NO LA QUIERO!, ni la tuya, ni la de nadie.
Estoy cansada de recordar y notar que nada ha cambiado, que nadie ha cambiado, que, lamentablemente, yo sigo siendo la misma, pero enfrentada a un mundo más grande, en el que valgo menos, en el que sirvo menos, en el que hace más frío y estoy más sola.
Estoy cansada de ver en el espejo este estúpido recuerdo desfigurado.
Empiezo a perderme la paciencia... y eso me asusta.
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