Me maravillan (y ofenden un poco) las conexiones de tus pensamientos y acciones, pero, aún así:
¿Te vas a detener por un color de ojos?
¿No sería bueno olvidar lo superficial a cambio de todo lo demás?
¿Al menos por una vez?
No te voy a mentir, en otra época, hace algún buen tiempo, te hubiera dicho que como la felicidad de las personas a las que les tengo cierto aprecio, en mejores términos digamos: de las personas que considero merecedoras de seguir viviendo es demasiado importante para mí, me ofrecería voluntariamente a donar los míos para hacer un trasplante y así no haber más trabas para que alcances tu felicidad, incluso a pesar de que son parte de las escasas cosas que me gustan de mí, en parte gracias a ti. Lo peor del caso es que lo diría con toda la seriedad del caso, realmente lo haría.
Incluso ahora, en cuanto terminé de leer fue mi primer pensamiento fugaz, 1 segundo después vi la conexión y noté que, sin embargo, el tiempo ha pasado y como ahora ya lo pienso un poco más, realmente sólo me ofrecería a conseguir a alguien que quisiera cambiar sus ojos negros por unos verdes y te los regalaría. Lo siento, últimamente he decidido no ofrecerme como ayuda sino, más bien, ofrecer mi ayuda sin importar los problemas que me puedan ocasionar las cosas que tenga que hacer hasta conseguirlo. En absoluto vale tanto el sacrificio, pero disfruto el sufrimiento ajeno.
Recién volví a leer, me sentí a partes iguales decepcionada y encantada; decepcionada por la cantidad de giros que ha dado tu vida y lo poco que me has confiado, porque a pesar de todo eras lo poco que quedaba de ese pasado que cada día se borra con más facilidad de mi memoria y ya ni siquiera puedes confiar en mí, soy una terrible persona y, por desgracia, lo sé; encantada porque aún plasmas tus pensamiento y existe aún una manera de comunicarme con esa parte de tu mente que trasciende a tus palabras y me permite concluir sobre la personita que se encontraba frente a mí e intentaba primero: desarmarme y tirarme, luego: evitarme.
Leí un año en una hora... es triste ver en dónde estás ahora y saber que no puedo hacer nada para ayudarte.
Pero, ya, en serio: ¿te vas a negar la felicidad sólo por un color?... si es así, eres demasiado pre-juiciosa y tonta. Eso me preocupa y me entristece.
Lo suficiente como para que vuelva a considerar mi oferta. Después de todo yo haría lo que fuera por alcanzar mi felicidad.
Entonces: ¿quieres mis ojos?
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