*La Muerte No Es Más Que Un Reflejo De Lo Que No Quieres Ver*
*La Vida Es Sólo El Tiempo Que Antecede A La Muerte*
(no los desperdicies...)

Cobayo...

Cobayo...
...with the hedgehog's dilemma...

domingo, 22 de agosto de 2010

Pasaje

Él había regresado… después de los 10 años más largos de su vida, él su amo, el ser en cuyas manos pendía el hilo de su vida desde la muerte de su padre, había regresado. Y había regresado con compañía.

Mientras su hermana se había mantenido siempre ahí junto a ese hombre moribundo al que tantos adoraban, él había decidido huir, no quería esa responsabilidad, tenía, además una maldición que cargar encima, una maldición que sólo ellas, su hermana y la consejera de su familia, conocían.

Y lo que en realidad causaba esa quemazón dentro de su pecho, ese dolor infernal que sintió en cuanto los vio, como si algo se hubiese quebrado, como si un golpe muy fuerte hubiese detenido alguna parte indispensable de su ser, y le fue imposible respirar bien y olvido por un segundo latir.

Aquello que produjo su petrificación, fue su compañía y las palabras con que la introdujo ante todos lo habitantes de esa enorme mansión.

Ella estaba encantada de saberlo de regreso, había sentido una dicha pecaminosa y una calidez increíblemente agradable recorrerla por completo cuándo uno de los guardias, había aparecido en el salón del trono para informar a su aún princesa que su hermano había regresado y que en poco tiempo estaría ahí, recordaba a la perfección esa calidez, esa alegría que le recorrió toda el alma.

Pero no espero encontrarlo acompañado cuándo llegaron a la estancia que funcionaba como vestíbulo, se sintió deslumbrada, la mujer que acompañaba al príncipe, era eso, digna de un príncipe, hermosa como nunca antes había visto a ninguna otra persona, y de repente se sintió mal consigo misma.

Pero todo colapsó cuando después de saludar a la reina y a la princesa e ignorarla a ella por completo el príncipe presentó a su acompañante como "Lady Elizabeth, una grandiosa bruja que conocí durante mi paso por las tierras escocesas, recién empezado el viaje y quién me ha acompañado adecuadamente durante todo el trayecto, demostrándome en este tiempo su gran sabiduría y conocimiento" todo dicho con su sonrisa más brillante

Se sintió desfallecer, le falto poco para comenzar a hiperventilar, "¿bruja? ¿por qué una bruja?"

Después vino el ultimátum, el príncipe se dirigió con su hermosa sonrisa a su madre que ocupaba el trono en toda su grandeza y con vos muy firme hablo "he traído con migo a lady Elizabeth, con el fin de pedir tu consentimiento para darle el cargo como consejera y bruja de la familia real, estoy seguro de que quedarás completamente satisfecha con la elección que he hecho puesto que ..."
Su mundo se derrumbo, de repente sus ojos habían comenzado a escocerle, la reina observó a su hijo severamente y la princesa después de darle una mirada molesta a su hermano, volteo a su derecha para mirarla con preocupación, su rostro pálido, sus ojos ahogados en miedo.

No pudo hacer más que pedir permiso con un hilo de voz, la reina le dirigió una mirada compasiva y se lo concedió con un asentimiento, hizo esa reverencia tan practicada durante los años y que ya era un reflejo mecánico, se dio la vuelta y se dirigió a su habitación con toda la dignidad con que pudo.

Una vez en su habitación tomó asiento en el diván y pensó, pensó lo que restaba de ese día hasta el amanecer del siguiente, internamente se ahogaba en lagrimas, su espíritu había muerto al escuchar la petición de su príncipe.

Ella sabía que sin importar cuanto se opusieran la reina y la princesa, no podría hacer nada, desde la muerte del rey el príncipe era el legitimo heredero al trono y lo que el dijese era ley.

Su mente se concentró en un solo pensamiento, en el que había tenido desde la presentación de lady Elizabeth "me ha reemplazado, ya no sirvo para nada".

Y sufrió toda la noche permitiendo que el cielo llorara por ella y derramara las lagrimas que ella jamás se permitiría, sufrió sintiéndose inútil, sabiéndose una esclava sin amo, una sierva sin propósito, se culpo a si misma por no estudiar más, por confiarse y pensar que nadie podría robarle su lugar, ¿qué podría hacer ahora? Dejar palacio ¿y? ¿después qué? No tenía ningún lugar al cual ir, su familia estaba ahí, sus amigos estaban ahí, su vida, estaba hecha ahí, desde la muerte de sus padres, los antiguos consejero y hechicera, había sido adoptada por los reyes, les debía lealtad simplemente por haber nacido.

Y ahora que su lealtad era despreciada y le reemplazaban tanto como hechicera como consejera no sabía qué iba a ser de su vida, siempre se había preparado para tomar el puesto que antes ocuparan sus padres … ya su vida no tenía sentido, ¿qué haría?

Lloró y se desangró por dentro, toda la noche, había perdido su familia, sus amigo, su amor platónico, su vida entera… y ahora se sentía tan sola.

Cuando se levantó del diván para arreglarse alguien golpeó a su puerta, no intento pensar quién sería, no le interesaba, abrió y frente a ella estaba la ultima persona a la que quería ver, su príncipe vestido completamente con un traje negro y una capa a juego de forro color rojo sangre con los colmillos de su maldición sobresaliendo cobre su labio inferior de ese tono rojo característico de su especie.

Subió su vista lo suficiente como para conectar sus ojos negros con los verdes de él, ahora con esas motas rojizas en sus irises, le miró a los ojos, seria, nadie habría sabido como había pasado la noche de no ser por las tenues sombras bajo sus ojos.

Sus ojos, a pesar del brillo rojizo producto de su maldición, le miraban… aparentemente arrepentidos, le rogaban que entrará en su mente y la leyera si era necesario para que creyera en él.

Ella escéptica como siempre había sido, desconfiada y dolida por el trato del día anterior, le dio la espalda y camino al interior de la habitación esperando que él la siguiera, una vez junto al fuego volteo de nuevo a verle con la escasa luz del amanecer ahí delante de ella.

Sin hacer ni un pequeño sonido, él se abrazo a ella, en un abrazo desesperado, como si ella fuera alguna soga que le ataba aún a la vida.

Completamente desconcertada le guió al sofá largo más cercano, se sentó en un extremo, él se acercó, colocó la cabeza en su regazo, y se dejó acariciar el cabello por esas manos suaves y pálidas, así como por los anillos que siempre las adornaban hasta que el sueño lo venció.

Y sentada acariciando el cabello de su príncipe como si de un gatito se tratará, recordó hilarante
"Como cuando éramos niños, como cuando todo era sencillo"

Y tranquila, tomó el libro que estaba en la mesilla junto al sofá, y leyendo pacientemente, espero a que él despertará y la devolviera a la realidad, ordenándole salir del castillo y obligándola a encontrar un nuevo camino.

Después de todo, ella no era más que la hechicera y debía someterse le gustará ó no a las palabras de su próximamente rey… no pudo evitar pensar antes de quedarse dormida.
"¿Qué nos pasó en estos diez años, mi adorado y oscuro amigo?... ¿Cuándo seré suficiente para ti?"

No hay comentarios: