*La Muerte No Es Más Que Un Reflejo De Lo Que No Quieres Ver*
*La Vida Es Sólo El Tiempo Que Antecede A La Muerte*
(no los desperdicies...)

Cobayo...

Cobayo...
...with the hedgehog's dilemma...

viernes, 6 de agosto de 2010

Observando la noche

Y mirando por la ventana piensa, mientras su mente se dedica a entender la imagen, diluida por las lagrimas del cielo que caen continuamente, golpeando la ventana, con sus pequeños sonidos que en medio del silencio sepulcral que esta posado sobre el ambiente simulan el retumbar de unos tambores, el firmamento oscuro, cuyas estrellas no son más que los destellos que proyecta cada una de esas gotas en el vidrio.

Lo más posible es que su mente no intente verla, muy por el contrario parece estar concentrada, sus ojos fijos en alguna nueva sombra de nube más oscura que las otras, sin observarla realmente, intenta ignorar el paisaje que se presenta ante sus ojos, si, no busca encontrarle un sentido, quiere hacerlo pasar desapercibido, obviamente no quiere tenerlo en cuenta, quiere alejar las pesadillas.

Y mientras lo intenta, se olvida del tiempo, no recuerda cuanto lleva ahí sentada, sobre el mullido diván que esta completamente pegado a las puertas de vidrio que dan a ese intento de balcón en el que tantas noches se ha quedado desvelándose hasta casi el borde de la inconsciencia necesaria entregada por Morfeo.

Cuando sus ojos se vuelven a encontrar con la verdadera realidad, tan sólo nota la danza de luces que se proyectan en frente suyo causadas por el resquicio de luz que empieza a asomarse por el horizonte, "otro inminente nuevo amanecer" piensa.

Sin que ella se de cuenta, mientras se dedica a observar, en esta ocasión con completa atención, como el cielo se despeja con suavidad, como las nubes son movidas lentamente frente a sus ojos por la fresca brisa de la madrugada, una solitaria y ultima gota de agua cae desde el ultimo pequeño cumulo grisáceo que se alcanza a ver, y cae justo ahí tras la ventana, perfectamente sobre el lacrimal de ese ojo azabache, y rueda movida por la gravedad sobre la superficie tranparente.

Cualquiera que hubiese estado frente a aquel enorme ventanal en ese momento, habría jurado ver a aquellos ojos profundos y oscuros como el fondo del mar, soltar una lagrima… habría jurado que aquella persona pasó toda la noche llorando.

Y aunque en su rostro no hubiese rastro alguno de llanto, aunque sus ojos estuviesen tan completamente secos como siempre, aunque esos irises siguiesen siendo tan negros y brillantes como el ónix, aunque esas pupilas siguieran viéndose tan aterradoras… aquel ser del otro lado de la ventana no tendría idea de cuanta razón habría en sus pensamientos.

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