Ya fuera, siento el frío inclemente, bueno son como las 5 de la tarde, aún no termina de anochecer y quiero verlo, así que sin importarme la hora, me dirijo a ese sitio mágico que tantas veces me ha tenido en la asotea, allá arriba... todabía me pregunto porqué no cerraran nunca la puerta... no me interesa, me fijo en el horizonte, el viento sopla fuerte, tanto que todo el cabello se me viene a la cara, mientras tanto la falda y el gaban se mueven ... me volteo para quedar de frente al horizonte, de frente al sol, observo mientras se oculta.
Mientras espero que el viento vuelva a soplar, irremediablemente empiezo a pensar, observo el abismo por el que podría caer, unos muy altos 5 o 6 pisos tal vez... no lo sé, pero de seguro moriría, tal vez cuando quiera hacerlo volveré aquí... y entonces recuerdo lo qué sucedió, siento frío en mi cuello, olvidé mi bufanda, hasta ahora lo noto... no importa me lo cubro con ambas manos mientras se caliente, me duele... debería tener más cuidado, lo sé, pero no importa, ya se mejorara... finalmente decido sentarme en el suelo y abrazarme a mí misma... que feo es sentirse tan abandonado.
Y todo este sentimiento tan horrible de abandono y soledad, se debe simplemente a concoer la compañia y el cariño... o eso creo que es, no importa así lo quiero ver, si no, dolería mucho más... no puedo evitar pensar en todas las personas que en este momento están siendo amadas, y tampoco en las que están sufriendo por un amor... porque, a pesar de todo, ahora entiendo un poco más como es eso, la soledad en realidad no duele sino hasta el momento en el que conoces la compañia, al igual que las caricias, nunca hacen falta hasta que algún día alguien te acaricia, y descubres lo agradable que se siente.
Ya ha termiando de oscurecer, son las 8, decido volver a casa, me coloco de pie y de repente el viento vuelve a soplar... con la brisa que me pasa por la cara siento demasiado frío en mis mejillas... entonces me doy cuenta... he estado llorando desde las cinco y media.
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