Pensando, pensando y pensando...
mmm... últimamente me desconecto con facilidad lo has notado, empiezo a pensar y me alejo de esta realidad, he sentido bastante frio... llegue al punto de pedirte que me prestaras un saco... gracias, por cierto, jamás debí hacerlo... te juro que no era mi intensión que te pasara nada... ahora todos los días después de las clases me la paso aquí.
Si, aquí, observándote desde la silla, esperando al momento en que habrás de nuevo tus ojos, y me mires con reproche... soy muy despistada lo sé, pero no esperaba que alguien terminará así por mí, lamento haberme desconectado entonces, no escuche tu grito y por eso ahora tu estas en la camilla conectado a un sin fin de aparatos que te mantienen con vida.
Espero que al despertar no me odies como lo hago yo misma, seguramente, y porque te conozco lo sé, me alientes y me digas que no fue mi culpa que, tu no debiste quedarte ahí y que te alegra saber que yo estoy bien... pero ¿y tú? ¿Qué acaso no importa lo que te pasó?... espero que salgas bien librado de esta como lo has hecho tantas veces.
No tienes idea de la falta que me haces, el volver sola a casa todas las tardes, me hace pensar más de la cuenta y no puedo evitarlo te recuerdo y analizo cada palabra que sigue en mi mente, cada expresión y cada detalle... de verdad me tenías cariño ¿no? siempre llegó a esa conclusión y siempre intentó distraerme cuando mis pensamientos intentan continuar después ¿por qué?.. Simple, me temo que cuando llegó ahí surge una incógnita que no lograré responder a menos que vuelvas a abrir tus ojos... jamás te lo pregunté, porque jamás pareció tan importante... ¿cómo era posible que alguien tan grande como tú, me quisiera a mí?... ¿es que acaso empezó todo por algún remordimiento, acaso creíste conocerme y la educación te impidió dejarme otra vez?... o... tal vez ... ¿Fue lastima?... quiero saber qué fue aquello que logró acercarte a mi... y ahora que por fin volviste del escenario, como nunca nadie lo había logrado, te encuentras en una camilla, con migo como tu enfermera, esperando a que la luz haga brillar de nuevo tus ojos y tu sonrisa.
Alegrabas mis días ¿sabías? estoy casi segura de que eras aquel amigo al que siempre estuve buscando, ese alguien que fuera capaz de cualquier cosa por una amistad, ese alguien que jamás me dejaría en segundo plano a pesar de ser sólo una amiga más, ese alguien para quien yo sería tan importante como la vida misma, sin necesidad de que fuera algo más que una amiga... si, definitivamente si los mejores amigos existieran tu serías el mío... todavía hoy desde esta silla te hablo y te dejo escritos para que los leas y me entiendas algún día, sigo pidiendo los consejos que de alguna manera tu alma me entrega, sigo contándote los cuentos para que tus labios intenten moverse para sonreír, sigo cantando cuando veo que no hay más tema, sólo para romper el hielo y que recuerdes que eres con el único que lo puedo hacer sin pena, sigo esperando paciente a que ordenes tus palabras para que me las puedas decir... pero también espero una sonrisa o un abrazo, espero que reacciones para decirte que me alegra tenerte con migo, que te debo gratitud y que me tienes a tus ordenes, que soy tu esclava porque has sido la persona más amable que he conocido, que cualquier cosa que necesites la haré por ti, pues te debo la alegría de la ultima época de mi vida, que si por mi fuera sería yo quien te salvaría y sin luchar moriría sólo por verte feliz de nuevo con un estorbo menos en tu vida...
OK, iba a escribir porque he estado pensando mucho últimamente y empecé por ahí, pero no lo tenía pensado así que simplemente escribí lo que iba saliendo... Ya que.
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