Lo recuerdo todo a la perfección, no hay recuerdo en mi memoria que se parezca a ese, es tan caliginoso, que no tengo palabras para describir mi sensación, e incluso hoy he llegado a dudar de su veracidad.
La noche era oscura, tormentosa y fría, tal vez demasiado, tal vez más de lo soportable, en el cielo las nubes brillaban con cada relámpago y en la tierra yo me estremecía con cada trueno, viajaba con uno de los choferes de mi familia, iba rumbo a visitar a mis padres, fallecidos hacia ya demasiado tiempo, íbamos por la carretera pues el tiempo había impedido los vuelos y era necesario que llegara al día siguiente, mi cuerpo se entumecía más a cada minuto, mientras, yo me concentraba en mirar por la ventana y disfrutar de cada gota de lluvia furtiva que golpeaba el cristal de manera brusca para delatar el llanto que encerraba en mi interior… pensaba en mi infancia perdida, en la horrible imagen de la última ves que vi los cuerpos de mis padres, ahora lo entendía… más no por eso olvidaba los cuerpos en el suelo de la sala, ambos tomados de las manos, la peor de las bromas que el infierno me pudo hacer, boca arriba, con los brazos y las piernas lastimados, con los ojos desorbitados, que sin embargo no ocultaban la expresión de miedo en sus rostros, todo bajo la luz parpadeante de la lámpara de araña que precariamente colgaba encima de ellos…
Con todos los miedos de una niña de 11 años, me acerqué hasta ellos, los rodeé, me posé sobre su cabezas, me agache temblando, sintiendo como el corazón me saltaba en el pecho, temiendo que las imágenes que cruzaban mi mente se hicieran realidad, estiré uno de mis brazos y coloqué mi mano sobre la frente de mi madre, sentí el terror, sentí el frio de la piel muerta, la poca vitalidad que quedaba, necesite unos segundos para asimilarlo y luego con cuidado empuje los parpados hacia abajo …
Con más espanto del anterior me dirigí a mi padre, con él demoré más tiempo sentía que en cualquier momento se levantaría, pero unos minutos después, cuando no lo hizo posé mi mano izquierda de la misma forma que lo hice con mi madre, en ese instante sentí un resquicio de vida que me hizo temblar, me congelé al instante, no podía moverme ni hablar, estaba sola, miré sus ojos y vi como intentaron enfocarme, me aterrorice, pero no me podía mover, de repente la chimenea que estaba detrás mío se encendió y sentí unas manos que me tomaban por los brazos desde atrás, justo en ese instante oí un ruido que venia desde afuera, un golpe, reaccione y me levanté sintiendo como mi padre me seguía con la mirada, una brisa helada entró por la puerta que había dejado abierta atravesó cada fibra de mi uniforme y el frio calo hasta mis huesos, me quería mover pero no podía, como pude alcancé la cruz de mi brazalete, respire hondo y cuando enfoque la vista hacia una de las ventanas, en la oscuridad del fondo vi sus ojos brillar, lo vi a él, lo supe en ese instante él había matado a mis padres, entonces la furia se apodero de mi, salté por encima de los cuerpos y corrí hacia la salida, llegué al punto donde lo había visto, pero ya no estaba, éramos solamente la oscuridad, la brisa que mecía las hojas de los arboles y yo, sola con 11 años sin saber que hacer o a donde ir, me recosté en la pared, comencé a temblar de rabia, de impotencia, de miedo, de impresión, las rodillas me flaquerón y no pude sostenerme más de pie, me dejé resbalar hasta quedar sentada en el suelo, me abracé a mi misma y lloré, sentí unos brazos que me acercaron a un cuerpo cálido y seguro, así que lloré sobre el hombro de alguien, hasta que me quedé sin lagrimas, quería saber quien me cuidaba pero estaba cansada, de él sólo recuerdo sus ojos, unos ojos azules y profundos, después, perdí la conciencia.
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